Opinión

Crece preocupación por patrón sustituto en franquicias

 
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La celebración de la asamblea anual de abogados de la International Franchise Association (IFA) fue cruzada en todas las formas posibles por un solo tema: la inminencia de contagio de las decisiones judiciales que declaran como patrón sustituto al franquiciante respecto de los trabajadores del franquiciatario.

Las preocupaciones expresadas no se limitan ya a las franquicias que han visto bajar su valor en bolsa por efecto de la aversión al riesgo que huelen los inversionistas, sino que ha alcanzado al sector en su conjunto. Nadie quiere asumir el monumental riesgo que supone, de la noche a la mañana, pasar a ser “patrón conjunto” de las numerosos empleados que suelen trabajar para una red de franquicias.

En medio de las preocupaciones, acciones muy concretas son desarrolladas alrededor de las decisiones judiciales disruptivas. La primera de ellas, la de los cabilderos de la industria, que empiezan a extender sus tentáculos para tratar de lograr soluciones legislativas inmediatas que limiten las sentencias de jueces que han llevado el tema a un punto cercano al del no retorno, así como audiencias y pronunciamientos que pretenden influir en la Corte Suprema cuando los casos toquen esa jurisdicción. Sin embargo, de la otra parte los sindicatos se han organizado para ejercer una presión en dirección opuesta, que no parece ceder terreno. De hecho, algunas de las más temidas uniones de trabajadores en Estados Unidos empiezan a posicionarse para incorporar a sus filas a legiones enteras de empleados de marcas famosas, y de industrias que operan bajo el modelo de franquicia, entre otras, la restaurantera, la hotelera y la de concesionarios de automóviles.

La otra acción que de manera acelerada las franquicias están desarrollando es la de ajustar sus documentos internos, tanto contratos como manuales, para atemperar las reglas por las que el franquiciante suele reservarse facultades para instruir, capacitar o dirigir a los empleados de un establecimiento franquiciado. Según los propios abogados de las grandes cadenas lo afirman, hoy lo que prevalece en los contratos es un lenguaje relajado, en el que la responsabilidad de la contratación, dirección y despido del trabajador recaiga plenamente en el franquiciatario. Sin embargo, ese punto no borra el principal argumento esgrimido en las decisiones judiciales relativo a los beneficios ulteriores del trabajo, que claramente se mueven en dos niveles que al final involucran a la marca de la franquicia.

La gran interrogante que pesa sobre el tema, y que en los meses que quedan del año deberá disiparse, es la del impacto que este criterio pueda tener, primero, en la industria misma de franquicias, pero en segundo lugar, en modelos de negocio similares como las licencias y los contratos de distribución, que en una buena medida responden a los mismos parámetros que las franquicias. El otro gran tema es el del alcance territorial o los efectos que estas decisiones puedan tener en otras latitudes que, como México, cuentan con legislaciones laborales aún más proteccionistas que la de Estados Unidos, y con la que debemos “espejearnos” si no queremos verse confrontados intempestivamente ante una realidad inaplazable.

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