Opinión

Crece demanda multimillonaria por Copyright contra automotrices

Una industria usualmente apartada de temas relacionados con derecho de autor, la automotriz, podría estar seriamente involucrada en una violación cometida a lo largo de varios años, por el copiado no autorizado de música a través de los equipos de audio de diversos modelos de automóvil.

La Alliance of Artists and Recording Companies (AARC), que actúa como sociedad de gestión colectiva para el cobro de regalías de los titulares de obras utilizadas comercialmente, ha dirigido una demanda multimillonaria basada en que los equipos de audio instalados de fábrica en diversos modelos de Ford y General Motors, cuentan con la función de poder copiar y almacenar en su disco duro los CD´s que son introducidos por el usuario. De hecho, las productoras de los equipos de audio serían parte de la reclamación, por contribuir a la infracción de derechos.

El fundamento de la pretensión se fija en el tiempo en el año 1992, cuando en Estados Unidos se promulgó la Audio Home Recording Act, que prevé la procedencia del pago compensatorio de parte de los fabricantes de equipo de copiado de audio y video, por concepto de regalías a los autores de los materiales copiados.

El asunto actualiza la polémica sobre el llamado “derecho de copia”, previsto en nuestro sistema normativo desde hace 15 años, pero que a la fecha no se ha implementado. En su momento, el intento por cobrar esta regalía a los importadores de equipo de copiado fue detenido ante las enérgicas protestas de la CANIETI, que señalaba este cobro como una grave restricción a la importación de equipos necesarios para la expansión de la infraestructura informática del país.

Sin embargo, las llamadas Sociedades de Gestión Colectiva (SGC), que siguen tocando a la puerta de los usuarios en el país para el cobro de sus regalías por el uso comercial de obras musicales y audiovisuales, podrían desde luego iniciar una reclamación sobre las mismas bases en México, dada la existencia de la plataforma jurídica que se requiere para estos casos. Inclusive, el asunto puede sacar del baúl de los textos olvidados el llamado “derecho de copia”, y volverlo operativo a partir de la replicación de la demanda estadounidense.

Ante el crecimiento exponencial de las formas de grabar, digitalizar y comunicar música, parecería que las viejas formas de protección del derecho de autor empiezan a quedar rebasadas, y que se requieren renovadas maneras de entender la forma de compensar a los autores, que resulte compatible con las nuevas tecnologías.