Opinión

Crece competencia entre China y Japón en África


 
La rivalidad política y comercial entre la segunda y la tercera economías mundiales se agudiza y su escenario más reciente es África, parte de la alianza “dos más dos” forjada con Francia por el primer ministro nipón, Shinzo Abe, que “abrirá una nueva dimensión para nuestra cooperación en seguridad y defensa”, en palabras del canciller Fumio Kishida.
 
 
Ayer, reportó AP, Xie Xiayoan, embajador chino en la Unión Africana y Etiopía, subrayó que la visita del “alborotador” Abe en diciembre al santuario de Yasukuni, donde Tokio rinde homenaje a sus caídos en la Segunda Guerra Mundial, fue ofensiva para Beijing; el domingo, activistas chinos enfrentaron a guardias de la embajada japonesa en Adis Abeba, repudiando la presencia de Abe en Yasukuni.
 
 
Además, obreros chinos –en la capital etiope viven miles de ciudadanos del coloso asiático– instalaron un letrero, reivindicando la soberanía de las islas Senkaku/Diaoyu en el Pacífico, uno de los principales focos del conflicto bilateral.
 
Abe efectuó una gira de tres días la semana pasada a Costa de Marfil, Etiopía y Mozambique, donde prometió cientos de millones de dólares para tratar de equilibrar la influencia de Beijing, primer socio comercial del continente. Poco antes, Kishida, ex ministro de Estado para Okinawa y los territorios norte, ciencia y tecnología, apenas nombrado en exteriores hace un año, dio seguimiento en París al acuerdo “dos más dos” creado en junio durante la visita a Tokio del presidente galo, Francois Hollande, a fin de estrechar la colaboración nuclear y militar, pues Japón está interesado en los helicópteros, la propulsión submarina y los vehículos teledirigidos sumergibles de Francia.
 
 
Ayuda
 
Japón proporcionó hasta ahora 735 millones de euros para la intervención francesa en la República Centroafricana; funcionarios del equipo de Hollande –afirma WSWS– “han comentado abiertamente que modelan sus guerras africanas en el conflicto de 1982 por las Malvinas, en el que la premier británica, Margaret Thatcher, jugó la carta bélica para impulsar el apoyo al gobierno y preparar medidas de austeridad”.
 
Por su lado, añade, Abe promueve una política de “pacifismo proactivo” que deberá llevar a la reforma de la Constitución, que renuncia para siempre a la guerra como un derecho soberano de Tokio, en 2020. En este marco de confrontación, China anunció nuevas restricciones pesqueras en el Mar del Sur de China, donde se ubican las Senkaku/Diaoyu y estableció una zona de identificación de defensa aérea, rechazada por Japón y Washington. Como resaltó en Alemania Der Spiegel, existe “una carrera armamentista en el Pacífico”... con ramificaciones globales.