Opinión

Costos del bajo crecimiento

Existe incertidumbre entre los funcionarios fiscales estatales ante el panorama macroeconómico del país, más con las perspectivas sobre nuestro crecimiento del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, así como la reserva respecto a la inversión.

Desde hace algunos años el crecimiento económico ha sido ralo, modesto o simplemente mediocre, destacando la caída de menos 6.2 por ciento de 2009, precedida por las bajas tasas de 2007 y 2008, cuando sólo superamos a Haití.

En 2010 por el “efecto rebote”, al tocar fondo un año antes, crecimos con el impulso de los cambios fiscales de ese año, principalmente el incremento de la tasa del IVA y algunos impuestos especiales.

En 2013 el crecimiento resultó inferior a las expectativas, en suma no fue un buen año, y en 2014 los pronósticos del FMI y del Banco Mundial, aparecidos esta semana, de 3 por ciento y 3.5 por ciento para 2015, lejos de la meta oficial de 3.9 y 4.7 por ciento respectivamente.

Crecemos más que Brasil, cierto; pero menos que Perú (5.5 por ciento), Panamá (7.2 por ciento), Colombia (4.5 por ciento) y Chile (3.6 por ciento). Y ojo, el crecimiento de un año puede ser engañoso, ya que no es lo mismo crecer después de un año con crecimiento alto, que de uno de crecimiento bajo. En 2010 crecimos por el “efecto rebote”, pero no alcanzamos ni de lejos el nivel de 2008, cuando ya estábamos con retraso. En lo fiscal, cuando se utiliza la dinámica recaudatoria como base, los incrementos del más rezagado lucen más que los del que tiene historicamente una buena recaudación.

Es el caso, por ejemplo, de la inversión extranjera directa (IED), en donde perdimos frente a países como Brasil y Chile, y por supuesto aun sin netear, teniendo una base más baja, los incrementos nominales significan porcentajes mayores.

*Expresidente del Colegio Nacional de Economistas.