Opinión

¿Costará más ir de 'shopping' a Houston? Lástima

1
 

 

Dólar. (Bloomberg)

El peso en derrumbe, en mínimos históricos y, por supuesto, en máximos histéricos. Hace más de 21 años que la moneda nacional flota frente al dólar estadounidense, pero muchos mexicanos siguen midiendo la prosperidad nacional por medio de la paridad nominal. Si el peso está “fuerte” frente al dólar, entonces la economía nacional también lo está. Así de simple y así de equivocado. Ya sólo falta el “presidente que devalúa, se devalúa”.

¿El peso está subvaluado? Sí. ¿Puede que llegue a 18, incluso 19 pesos en su nivel interbancario y (horror de horrores) roce los 20 pesos en ventanilla? No puede descartarse. ¿Un Benito Juárez por un George Washington? ¿Cómo es posible, si ya está subvaluado? Porque la incertidumbre financiera global está en aumento y la paridad refleja no sólo realidades del presente, sino histerias sobre el futuro. Hoy se escucha a un gran conocedor de los mercados como es George Soros y se piensa monocolor: negro.

¿Qué pasa? Prácticamente todos los elementos de esta “tormenta perfecta” son externos: el derrumbe en los mercados financieros de China, la pujanza del dólar estadounidense frente a toda clase de divisas y, de remate en el caso mexicano, el colapso petrolero. Y si la cotización del crudo se desploma (junto con la producción nacional), no es para sorprenderse que le ocurra lo mismo al peso. Ante tal cúmulo de noticias, difícilmente podría esperarse que el peso siga la misma trayectoria que el franco suizo.

¿No están las famosas coberturas? Sí, y por esa jugada Luis Videgaray y su equipo merecen una ovación de pie. Pero éstas cubren las finanzas del gobierno federal, no a Pemex, que está teniendo pérdidas astronómicas (y las seguirá acumulando). Y, con coberturas o sin ellas, la caída en el valor de las exportaciones abre un brutal agujero en las cuentas externas. Eso, y las expectativas histéricas, en mucho explican la volatilidad.

El régimen cambiario de flotación es un colchón extraordinario. Ayudará a mantener las cuentas externas bajo control. Además, la baja en el precio de la gasolina (medida populista como pocas, pero ese es otro tema) compensará el impacto que pueda tener la depreciación cambiaria sobre el índice de precios. Así, no se puede esperar un repunte en esa inflación que hoy se encuentra, como la paridad, en mínimos históricos. México no ha tenido una crisis de balanza de pagos desde que se instauró el peso flotante; entre 1976 y 1995 hubo cuatro.

¿Nada que lamentar? Sí, por aquellos productores que dependen de insumos importados y no exportan. Sobre todo, por los millones que viven en la franja fronteriza. Ahí sí, la paridad es un verdadero termómetro del bienestar. ¿Las clases media y alta en otras partes del país? El parámetro para medir el beneficio de una paridad no está en el poder de compra que tienen los pocos mexicanos que suelen ir de compras a Houston o Londres. ¿Las familias pobres? Aquellas que reciben remesas están encantadas.

Twitter: @econokafka

También te puede interesar:
La demencia de Pemex
El Frankenstein salarial del Dr. Mancera
¡Chabelo quiebra a Televisa!