Opinión

Corrupción y crecimiento

16 julio 2013 5:12

 
 
 
El tema del crecimiento está en los discursos de funcionarios y políticos; sin embargo, están más distraídos en conservar el poder y en actos de corrupción que hacer una labor coordinada para que se alcance una mayor productividad y así elevar el bienestar de la población.
 
 
A nadie sorprende los datos de Transparencia Internacional en donde México destaca por su corrupción en su Barómetro Global de 2013; empero, ameritan una buena reflexión porque si bien no es el número uno en la lista, sí se sitúa con un standard de país africano.
 
 
La encuesta que realiza Transparencia Internacional tiene una medida del uno al cinco y las áreas en donde peor se encuentra México son en la de partidos (4.6), Policía (4.6), sistema judicial (4.3) y funcionarios públicos (4.5). Todas las demás están arriba de 3, lo cual quiere decir que los entrevistados detectan un nivel alto de malos manejos.
 
 
El hecho de que los partidos sean altamente corruptos es muy grave porque hemos venido pasando de un presidencialismo a una partidocracia y como muestra está el pacto político actual en donde prácticamente se sitúan como una instancia superior a la legislativa, desde el momento en que son quienes dan la línea a seguir.
 
 
Alguien podría decir 'así funciona todo el sistema' y habría de reconocerse que en efecto hay una intrincada red de complicidades, entre autoridades, políticos, empresarios y sociedad en su conjunto. Desgraciadamente una correlación clara en la información presentada por el organismo es que los países desarrollados tienen una baja percepción de corrupción.
 
 
Algunos economistas desprecian el efecto de la corrupción con el argumento de que el recurso que toman del erario es mínimo en función de la producción total.
 
 
Nada más equivocado; impacta en términos de eficiencia administrativa, pues los funcionarios están preocupados en cómo hacer raterías en lugar de gobernar, mientras los empresarios demeritan su calidad de servicio por añadir el que de antaño le han llamado 'ten percent' como cuota que muchas veces llega a ser superior.
 
 
Los efectos sociales son evidentes y desde una perspectiva meramente económica daña seriamente la competitividad y el desarrollo del mercado interno.
 
Hoy sabemos que la corrupción no distingue partidos, clases sociales, ni niveles de ingreso, está incrustada en todo el sistema. Por eso el pleito por el poder, porque detrás hay un gran botín. El disparo de la delincuencia organizada se nutre de la corrupción; les resultar muy fácil manipular a políticos y empresarios porque tienen el suficiente recurso para participar en el juego.
 
 
competituividad
También es un tema cultural y las 'mordidas' son parte de la cotidianidad. Ello explica el por qué las instituciones educativas han puesto ahora un especial énfasis en los valores, la ética y la ciudadanía. Formar profesionistas que vayan más allá de la eficiencia en sus áreas de especialidad y tengan mayor capacidad de discernir entre el bien y el mal.
La corrupción es un pesado lastre que debemos proponemos erradicar, porque de otra manera no avanzaremos en el desarrollo económico del país.
 
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