Opinión

Corrupción, maldita corrupción

¡Inmersos en la corrupción!

México ocupa el lugar 106 entre 177 países en materia de corrupción, según el informe 2013 de Transparencia Internacional, con 34 puntos sobre 100. Uruguay ocupa el lugar 19 y Chile el 22 !Vergüenza nos debe dar a los mexicanos, a todos los mexicanos!

Recuerdo todavía la famosa entrevista de Carmen Aristegui al ex presidente Miguel de la Madrid, poco antes de la muerte de éste. Entrevista que se caracterizó por un fuerte ataque en materia de corrupción al hermano incómodo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, Raúl, y una aseveración que yo recuerdo, en donde palabras más, palabras menos, de la Madrid señalaba que la corrupción era el aceite que lubricaba el aparato político mexicano. No fue muy lejos nuestro ex presidente. Al día siguiente recibió la visita de los mensajeros de Carlos Salinas y pronunció una extraña declaración en cuyo texto se aseguraba: “Me encuentro convaleciendo de un estado de salud que no me permite procesar adecuadamente diálogos, mis respuestas -en la entrevista que dio a conocer Carmen Aristegui, carecen de validez”. En este México nuestro, todo puede suceder.

Recientemente, hace apenas unos días, los legisladores Miguel Barbosa y Silvano Aureoles se reunieron con los miembros del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y el tema corrupción salió a flote. Interesante, muy interesante, la esencia de las intervenciones de los señores legisladores y de los asistentes a la reunión, mismas que han sido divulgadas por los medios de comunicación, por lo que no revelo ningún secreto de lo que ahí se habló y de lo que fui testigo presencial como consejero de esa organización empresarial.

Una posición, dura, firme y clara del CCE en relación a los daños que causa la corrupción y la imperiosa necesidad de atacarla en su raíz. El reconocimiento de que la corrupción no sólo está en el aparato gubernamental, sino también en el sector empresarial y en la sociedad en general y que México, según ya lo señalamos, se encuentra entre los países más corruptos del mundo. Pero también la necesidad de que el Congreso actúe en lo que es de su competencia para que no se tiren a la basura las leyes e instituciones que han propuesto los legisladores para atacar este gravísimo problema

Una respuesta, por cierto, clara y alentadora por parte de los señores legisladores, en el sentido de que promoverían una campaña en la que no solo el Congreso habría de participar, también los otros poderes de la unión, junto con el sector empresarial y la sociedad en general, cuyo fundamento sería el ataque a la corrupción ¡Qué bueno!, pero hemos escuchado tantas cosas bonitas por parte de nuestros representantes que se quedan sólo en palabras, que nos hace estar escépticos ante esta aseveración. Pero lo que sí podemos hacer es impulsar una campaña ciudadana –sector empresarial incluido- que exija la disminución drástica de este cáncer social, que exija a los congresistas que lleven a buen fin las disposiciones que ya han iniciado, y que también exija que los involucrados paguen por su delito y terminen en la cárcel, en vez de pasear impunemente por las calles de México y de otros países ¡Cero corrupción! debiera ser nuestro lema, a pesar de ser utópico; en la medida que los resultados se vayan obteniendo, la esperanza irá resurgiendo.

¿Cuáles son las razones para ese altísimo e inaceptable índice de corrupción de nuestro país? El Presidente Peña Nieto señaló recientemente que se trata de un problema cultural, y más tardó en decirlo que en recibir serios cuestionamientos al respecto…pero algo hay de eso ¿Y qué pensar de la tramitología inacabable que se transforma en un incentivo a la corrupción? ¿Y el papel que ésta juega en el sistema político mexicano como el aceite que lubrica su funcionamiento? La impunidad alcanza la vergonzosa cifra de 96% (algunos dicen que es superior) lo que hace de la corrupción y otros delitos, un negocio por demás atractivo: Sólo 4 de cada 100 pagan el precio de su delito ¡Qué vergüenza!

¿Cómo puede avanzar un país a ritmo adecuado si la corrupción está presente en cada uno de sus actos?

Y vamos poniéndole nombre al niño: La revista Forbes publicó recientemente el nombre de los –en su opinión- 10 personajes más corruptos de nuestro país, según lo reveló la valiente periodista Carmen Aristegui en febrero de este año. Aquí van sus nombres en el mismo orden que los divulgó la mencionada revista: Elba Esther Gordillo, Carlos Romero Deschamps, Raúl Salinas de Gortari, Genaro García Luna, Andrés Granier Melo, Tomás Yarrington, Humberto Moreira, Fidel Herrera, Arturo Montiel y Alejandra Sota.

La corrupción no sólo está en el sector público. Es un cáncer que corroe a toda nuestra sociedad, incluyendo, entonces, al sector empresarial, al obrero, al eclesiástico y a la ciudadanía en general.

¡Basta de quejas! Tomemos la palabra al Consejo Coordinador Empresarial, a los presidentes del Congreso y emprendamos, como sociedad, una campaña nacional que tenga el propósito del abatimiento drástico de la corrupción.

¡Hagámoslo ya! Mañana puede ser demasiado tarde.