Opinión

Corrupción, maldita corrupción

 
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ME. Esfuerzos anticorrupción en México carecen de urgencia.

La corrupción y la impunidad son el cáncer que ataca las entrañas de nuestro país causándole un daño incalculable no sólo en lo económico, sino también en lo político y en lo social. La formación de nuestros hijos en un ambiente impregnado por este fenómeno deja, por razones obvias, mucho que desear.

María Amparo Casar, a través de su organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, ha presentado un documento sencillo y riquísimo en donde analiza las entrañas de este problema. Veamos algunos de los datos que aporta: México está en el lugar 95 entre 168 países considerados en el estudio; ocupa el 15º lugar entre los 26 países de América y el último entre los 34 de la OCDE.

El costo económico es difícil de calcular, pero se arriesga a estimarlo en $906,358 millones de pesos, equivalente al 5% del PIB, y que representa, por ejemplo, 89 veces el presupuesto de la UNAM; la corrupción es un impuesto regresivo pues el 14% del ingreso promedio de los hogares se destina a pagos extraoficiales y éste se eleva al 33% en los hogares que perciben un salario mínimo; la tasa de no denuncia se eleva hasta el 89.3%; la escala de percepción (1 nada corrupto y 5 totalmente corrupto) es: partidos políticos, 4.6; poder legislativo 4.3; poder judicial 4.3. Todo lo anterior se traduce, entre otras cosas, en que la satisfacción con la democracia sea sólo del 18% y el apoyo a este sistema de gobierno del 48%. Se encuentra una indudable correlación entre la corrupción y los niveles de violencia. Hasta aquí la valiosa y dramática información que nos transmite María Amparo Casar, información que habla por sí sola.

Los mexicanos tenemos derecho a urgir a nuestras autoridades a tomar la más enérgicas medidas para combatir este fenómeno que desgarra las entrañas de nuestro país. Pero los ciudadanos tenemos también que tomar el toro por los cuernos y pasar de la simple queja y crítica, a la acción…y esto ya está sucediendo, pues son varias las organizaciones de la sociedad civil que han tomado o incorporado este tema a su Misión y actuando en consecuencia. Bienvenido este activismo que merece ser tratado, por su importancia, en alguna de mis próximas entregas.

Y algo se está haciendo que parece promisorio si se ejecuta debidamente: El nombramiento de un Fiscal Anticorrupción. Pero advertimos algo: Para que esto resulte efectivo, son indispensables, entre otras cosas, que se garantice la independencia de este puesto, el cual no debe depender del poder ejecutivo, que el nombramiento del titular responda a un perfil cuidadosamente estudiado, entre cuyos requerimientos debiera estar el que provenga de la ciudadanía y no de la burocracia o de los partidos políticos, y que su historial muestre, entre sus atributos, que tiene experiencia para ocupar el puesto y una trayectoria de honestidad intachable. Estos requerimientos no están recogidos, del todo, en la propuesta del Ejecutivo.

Efectivamente, algo se está haciendo, pero no lo suficiente a la luz de la magnitud del problema. En la campaña ya próxima para ocupar la Presidencia de la República, los candidatos deben incluir este tema y comprometer una oferta clara para atacar la corrupción y la impunidad y los pasos para llevar adelante ese compromiso. La calidad de la oferta será uno de los elementos que tomemos en consideración para emitir nuestro voto, Y una tarea más para la ciudadanía: Vigilar que lo prometido se cumpla.

Mañana será otro día

El autor es Presidente de Sociedad en Movimiento.

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