Opinión

Copular en el ascensor

En una revista neoyorquina hace algún tiempo fue publicado un artículo titulado “What New Yorkers Do in Elevators”, en el que se daba cuenta de que el neoyorquino promedio gasta ocho minutos al día dentro de los ascensores. El artículo establece que los ascensores son lugares eminentemente eróticos. De acuerdo al autor, de apellido Keyes, varias mujeres le refirieron “que los ascensores las prenden. Un psicólogo incluso mencionó que tuvo una paciente que dejó de utilizar el elevador porque estaba segura de que las demás personas se percataban de que se erotizaba”. El misterio está en el frenado final, consigna.

De acuerdo al portal iVillage, el elevador constituye uno de los ocho lugares idóneos para copular con celeridad. Otros sitios son la sala cinematográfica y el auto —siempre y cuando no te cachen, aclara—. Es ciertamente un lugar riesgoso en términos de la visibilidad pública. La sociedad de las últimas décadas del siglo pasado estaba tan entusiasmada con los ascensores, que el grupo musical Aerosmith lanzó el sencillo Love in an Elevator, en 1989.

Ahora los elevadores están de nueva cuenta al centro de la atención y, por la magnitud de lo que vendrá, podrían representar oportunidades excitantes para quienes fantasean con esas ideas. ¿La razón? Sencilla. Las empresas que fabrican ascensores están desarrollando la tecnología para edificios que podrán alcanzar una altura de casi una milla. Ciertamente habrá tiempo para actividades más sofisticadas que mirar la pantalla interna del ascensor si debes subir más de un kilómetro y medio. La Torre del Reino, en Arabia Saudita, ha sido anunciada ya para contar con esa altitud.

Una de las empresas que prepara la tecnología más avanzada para los ascensores es la alemana ThyssenKrupp, que actualmente alista un proyecto para construir una torre en el pequeño pueblo alemán Rottweil, cuyo único propósito es probar la velocidad de los elevadores. La torre de pruebas tendrá poco menos de 250 metros de altura y su construcción costará 54 millones de dólares.

ThyssenKrupp anunció esta semana que finalmente ha vuelto a la rentabilidad. Su división de ascensores está mostrando particular vigor en Corea del Sur, Estados Unidos y China. La empresa se define a sí misma como una firma que crea soluciones para “el progreso sustentable”.

Los ascensores que ThyssenKrupp intenta fabricar para los rascacielos más altos del mundo alcanzarán velocidades de 18 metros por segundo, “el doble del tiempo récord de Usain Bolt en la carrera de los 100 metros”, dijo la empresa recientemente. Eso puede representar un reto para quienes decidan aventurarse a la fantasía arriba descrita. La velocidad les jugará en contra.

Twitter: @SOYCarlosMota