Opinión

Cooperación y coordinación entre las Fuerzas Armadas

    

Cuando en 1939 el presidente Lázaro Cárdenas determinó separar a la Armada de México de lo que hoy es la Secretaría de la Defensa Nacional, las circunstancias que vivía el país seguramente así lo exigía, pero el tiempo pasó y no siempre las relaciones entre los altos mandos de ambas instancias fueron las óptimas, al fin, el vaivén de la relación personal de alguna manera terminaba afectando el vínculo operativo y sus resultados.

La violencia originada por la delincuencia organizada aún con sus altibajos, exige que todas las instancias involucradas en su combate se esfuercen porque la coordinación sea de la mejor manera, para que los acuerdos tomados en las reuniones de gabinete o entre los titulares sean materializados por los mandos encargados con un solo propósito: cumplir con la tarea asignada como si fuera una sola institución.

Nunca antes como hoy, el gobierno federal ha hecho evidente el grado de coordinación y cooperación entre las Fuerzas Armadas, para apoyar el desarrollo nacional y compartir esfuerzos en el cumplimiento de sus misiones generales.

Es indispensable tomar en consideración, que en dichas organizaciones se desarrollan fuertes culturas que rigen las relaciones presentes, sus valores y simbolismos, resultado ello de su membresía de larga duración y los mecanismos de asimilación desarrollados entre sus integrantes [1].

Hablar de cambios en la forma de trabajar, adecuarse y relacionarse, de las dependencias responsables de la seguridad nacional, es un tema de suma importancia y parte de la estrategia de la presente administración para hacer frente de manera más contundente a la delincuencia organizada.

En este renglón, el Ejército, Fuerza Aérea y Marina Armada de México son instituciones que conservan una relación de respeto y colaboración; sin embargo, la exigencia de alcanzar mayores y mejores resultados ha puesto de manifiesto la necesidad de emprender acciones que permitan una mayor cercanía y cooperación.

Es por ello que la proyectada trasformación en la forma de relacionarse de estas instituciones es una cuestión que involucra aspectos más allá del acatamiento de una orden o de buena voluntad.

Esta coordinación y cooperación ya se refleja en diversas áreas como son: académica, adiestramiento, logística, aérea, de Estado Mayor, atención médica, sin soslayar la deportiva, entre otras.

El aprovechar las capacidades instaladas para la educación y el adiestramiento por cada dependencia para el intercambio de estudiantes ha mejorado la relación y el entendimiento entre sus integrantes, el enlace intelectual que debe regir entre los mandos resulta indispensable para la toma de decisiones.

Ahora empieza a ser común que en las ceremonias de clausura de cursos del sistema educativo de la Secretaría de la Defensa Nacional, se cite entre los graduados a personal de la Armada de México y a su vez en los periplos marinos a bordo de buques se incluya a personal del Ejército y Fuerza Aérea.

Una de las primeras muestras sobre el cambio planteado fue, sin duda alguna, la incorporación de la escultura de un marino en la Plaza de la Lealtad, ubicada en el edificio de la Secretaría de la Defensa Nacional, acción que se materializó el pasado 18 de febrero como una de las últimas actividades por la conmemoración del centenario del Ejército, completando así el concepto de defensa nacional con la representación de las tres fuerzas armadas en dicha plaza.

Ahí mismo se patentizó la presencia de la mujer en dichas instituciones ya que como es bien sabido, su participación es cada vez más amplia en los diferentes trabajos que realizan sus compañeros de armas.

Otro punto a favor de esta nueva visión de integración fue la designación, por vez primera, de un almirante como comandante de la columna del desfile militar del 16 de septiembre para conmemorar el CCIV aniversario de la Independencia y los 100 años de la defensa del puerto de Veracruz en 1914.

Así, al contar con una mejor integración de nuestras fuerzas armadas, habrá una cooperación y coordinación más sólida entre éstas y consecuentemente en el logro de los objetivos y metas establecidas en el Plan Nacional de Desarrollo, con el fin de servir a México.

[1] Kier, Elizabeth (1997). Imagining war. French and British military doctrine between the Wars, Princeton, Princeton University Press.

* El autor de General de División Diplomado de Estado Mayor Retirado.