Opinión

Contra el fuero

1
 

 

Gil Gamés.

Gil abandonó el mullido sillón movido por la cólera. Había visto y leído en su periódico Reforma de la fiesta del alcalde de San Blas, Nayarit, en la cual celebraría 44 años de vida. Luego vio las escenas puestas en la red del alcalde bailando en el estrado con una joven mientras la banda El Recodo tocaba y cantaba a sus espaldas.

Hilario Ramírez Villanueva, mejor conocido como Layín, cometió la peor bajeza y quizás un delito: humillar a una mujer y someterla por la fuerza. Este sujeto le subió el vestido a la joven que bailaba con él dejándola expuesta en ropa interior ante el público que impávido, distraído o cómplice observaba a su presidente municipal cometer una vileza. Gamés ya dijo que considera a la multitud capaz de cualquier canallada. La segunda vez que este individuo elegido democráticamente le subió el vestido a la mujer, nadie lo increpó, la joven decidió abandonar el escenario y todos tan contentos. Que siga la fiesta.

Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y meditó: en los últimos tiempos, cada vez que Gilga oye hablar del fuero constitucional (¿así se llama?), sólo ha sido para proteger rufianes, ladrones, sospechosos y, en el sentido más compasivo del término jurídico, ineptos.

La memoria de Gil recuerda entonces que la única vez que se ha iniciado un proceso de desafuero recientemente ha sido para proteger la obsesión y el miedo de un presidente; sí, Gamés se refiere al proceso de desafuero de Liópez impulsado por Fox. Todo mal. La lectora y el lector pensarán que Gamés ha fumado demasiada mariguana, pero así ocurrió, un proceso de desafuero por abrir un camino que conducía a un hospital.

En cambio, Gil recuerda que el diputado Julio César Godoy, hermano del exgobernador de Michoacán, estuvo escondido 48 horas en una oficina del sótano de la Cámara de Diputados, protegido por el PRD, pues lo perseguía la Procuraduría General de la República por supuestos vínculos con el narco. Pero no nos desviemos, en fon.

Alcaldía
¿Para qué sirve el fuero? A Gil no le cuentan: para proteger fechorías. Gilga buscó y encontró esto: la doctrina jurídica clásica concibe el fuero como aquella prerrogativa de senadores y diputados –así como de otros servidores públicos contemplados en la Constitución– que los exime de ser detenidos o presos. El corazón simple de Gamés pregunta al viento: ¿ha servido a la democracia la inmunidad parlamentaria? No. (¿Cómo ven a Gil con el dedo flamígero?).

El fuero ha sido útil para que en la mente del alcalde Layín ocurran toda clase de fantasías infernales susceptibles de convertirse en realidad. Una fiesta para 50 mil personas, 13 millones gastados en cerveza, un millón 200 mil para que la banda El Recodo toque tres horas, 50 cabezas de ganado para una birria gigante con un costo de 600 mil pesos, meseros y mobiliario por 250 mil; en fon, costo total del cumpleaños: 15 millones. El fuero sirve para humillar a una mujer en un escenario antes miles de personas. Dice Layín: “En el pueblo me conocen que soy vacilón, y lo voy a seguir haciendo, así me parió mi mamá. Me gusta la vacilada”.

El partido
La relación de Layín con el PAN es un misterio: sí, pero no. Fue independiente y luego no tanto, en fon. Gil lo leyó y lo vio en su periódico Milenio, en entrevista con Azucena Uresti, el dirigente estatal, Ramón Cambero Pérez aclaró que no tienen relación con Hilario Ramírez Villanueva desde 2008, cuando fue su candidato a la alcaldía de San Blas: “nosotros no tenemos relación con Hilario Ramírez Villanueva desde el 2008, después de que ganó las elecciones. El no es militante panista, cuando se le postuló fue como ciudadano, pero abanderado por el PAN”. ¿Estamos locos? Sí.

Gil, que es corto de entendederas, ha entendido algo: de momento, ningún proceso que no sea largo y tedioso puede quitarle a Layín el fuero, el dinero, el cinismo y la impunidad. Muy bonito. Como diría el poeta clásico: que siga haciendo sus chingaderas.

La maxima de Maquiavelo espetó dentro del ático de las frases célebres: “La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

También te puede interesar:
Se la emboruca
Letras sofreídas
La madeja de Meyer