Opinión

Contaminación del aire por hollín del diésel

28 marzo 2017 5:0
 
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[Cuartoscuro]La paraestatal entregó recursos en especie consistentes en 14 millones 800 mil litros de gasolina magna y diésel y, más de 7 mil toneladas de asfalto. 

Los políticos en forma irresponsable han permitido que la Ciudad de México haya crecido a nivel explosivo, lo cual nunca debió permitirse.

Desde 1978 era una realidad que la capacidad del Periférico había sido rebasada en las horas pico en ambas direcciones.

Los 20 millones de habitantes nos exponemos diariamente a humo venenoso producido por 5 millones de vehículos y miles de industrias. Se sabe que el combustible usado por los 5 millones de vehículos es de mala calidad, tanto el importado como el refinado en México.

Una parte peligrosa de la contaminación atmosférica del DF es el resultado de la combustión incompleta de las emisiones de los motores diésel de los cientos de miles de pesados camiones de carga con 34 llantas, debido a que el diésel no se quema adecuadamente a 2,240 metros sobre el nivel del mar en el que está la Ciudad de México. Esta masa venenosa genera la formación de grandes cantidades de partículas de hollín, conocida como “carbón negro”.

El hollín (ceniza y tizne) es una sustancia crasa y negra que se deposita y cubre la superficie de objetos y el suelo. Al aspirar el aire contaminado de la Ciudad de México, cada persona está inhalando una cantidad considerable de partículas de hollín que afectan su sistema respiratorio.
Las partículas de hollín son sustancias espesas que se depositan en la piel del cuerpo humano provocando además molestias como irritación de ojos y garganta y su alojamiento en los pulmones afectando el sistema respiratorio.

Conviene colocarse varias veces al día un poco de vaselina sólida blanca en las fosas nasales para evitar que no todas las partículas de hollín pasen a los pulmones. Así al sonarse, estornudar o toser se expulsarán estas partículas dañinas del sistema respiratorio.

Las partículas de hollín son difíciles de eliminar de la atmósfera, ya que son hidrófobas, es decir, repelentes al agua y no son eliminadas fácilmente de la atmósfera por la lluvia, a diferencia de las partículas higroscópicas que atraen el agua como los hidratos y sulfatos.

El gobierno de la Ciudad de México ha fracasado en la reducción de la contaminación atmosférica producida por el diésel al negarse a prohibir la entrada de trailers provistos de motores diésel con 34 llantas y doble semiremolque, después de las 8 am. En París los trailers no pueden entrar a la ciudad entre las 6 am y las 22 pm.

Twitter:@Salvador G.Lignan

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