Opinión

Consultas

Todo está listo para la consulta. La pregunta es ésta: ¿debe Gil Gamés hacer más amplio el amplísimo estudio? La pregunta puede no parecerles a la lectora y el lector nodal para la vida en México, pero bien pensado encierra profundidad filosófica y miga política: un estudio aún más amplio podría atraer fuertes inversiones privadas venidas del extranjero. ¿O no? Y es que en la duela somera del amplísimo estudio se apilan los libros. En 2015, ha explicado Quintana en “Coordenadas”, la página dos de su periódico EL FINANCIERO, probablemente se realice en México un ejercicio de consulta popular. Gamés no va a votar en ninguna consulta ciudadana, por si estaban preocupados.

Gil ignora si la figura de la consulta es un instrumento importante de la democracia, como sea, más bien le parece redundante, demagógica, populista. La consulta para modificar la Constitución en materia energética, propuesta por separado -no sea que se vayan a pegar la roña- por Morena y el PRD está en el lomo de un venado. Gamés imagina una de las preguntas: ¿Está usted de acuerdo en que regalemos el petróleo a grandes empresas transnacionales cuyo único interés es enriquecerse y dejarnos en un petate? El método es tan dudoso que muchos responderían que sí.

Reducir el salario


Una de las propuestas de consulta popular encabezadas por el PAN y el PRD en el Senado pide que se analice la conveniencia de que se rebaje el salario del presidente Peña en 50 por ciento. Si se aprueba, ésta sería la cuarta propuesta de consulta ciudadana: la energética, la de los salarios mínimos impulsada por el PAN; la de la desaparición de los plurinominales. Si a éstas agregamos la del amplísimo estudio más amplio, estamos hechos. ¿Y si se propusiera una más terrenal en la cual se pidiera analizar la conveniencia de que cualquier ciudadano o ciudadana pueda desnudar a quien le dé su regalada gana? La pregunta diría así: ¿Está usted de acuerdo en que es posible, sin incurrir en responsabilidad jurídica, desnudar a cualquier hora y en cualquier lugar a personas de su entero gusto?

Por lo que respecta a la propuesta del salario del presidente, Gamés opina que se trata de una propuesta tibia, la idea es que el presidente no cobre ni un peso, faltaba más, basta de esas cosas neoliberales, que trabaje gratis y se hunda poco a poco en la precariedad y la ignominia. ¿Está usted de acuerdo en que el presidente realice su trabajo gratuitamente y se empobrezca cada día un poco más? Digo, si vamos a hacer las cosas, vamos a hacerlas hasta sus últimas consecuencias.

El método Depardieu

Paren las prensas. Gil lo leyó en su periódico El Universal. Cuando se aburre, el actor Gérard Depardieu bebe: “Empiezo en casa, con champán o vino tinto antes de las 10 de la mañana. Después más champán, luego pastís (el anís francés), una media botella. Después la comida acompañada de dos botellas de vino. Por la tarde champán, cerveza y pastís para terminar la botella de la mañana. Más tarde vodka y/o whisky”. Caracho, el método Depardieu para combatir el tedio suena muy bien, aunque puede ser un tanto arriesgado y se requiere de grandes cantidades en la cuenta bancaria.

Dice el actor de todas las películas históricas francesas y el exiliado fiscal más famoso que “puede beberse 12 o 13 botellas”. Esto no es verdad, lo que pasa es que después de una botella cualquiera ve triple. Su consejo para aguantar: una siesta de diez minutos “y ya está, un poco de vino rosado y terminas como una rosa”. Gil prefiere el método Glenfiddich 15 y el de los amigos verdaderos.

La máxima de Mark Twain espetó dentro del ático de las frases célebres: “La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta y hacer lo que preferirías no hacer”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX