Opinión

¿Consultas popu... listas?

Ahora resulta que cada partido quiere su consulta. Después de tantas resistencias que hubo durante años para establecer la consulta popular en México como una figura que exprese la voluntad del pueblo, aunque para eso supuestamente existen los diputados, los partidos la han secuestrado como una nueva herramienta de la negociación política.

Una vez extinguida la forzada convivencia que exigió el proceso de aprobación de las reformas estructurales, los partidos develan sus estrategias electorales de cara a todo lo que estará en juego el año próximo, que necesariamente se proyecta, además, a las elecciones presidenciales de 2018.

Sin embargo, a pesar de lo que digan los partidos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación tendrá la última palabra. El PRD y Morena quieren su propia consulta para echar abajo la reforma energética. El PAN pretende preguntar sobre el aumento a los salarios mínimos. El PRI propondrá reducir la cantidad de diputados y senadores plurinominales. Son cuatro consultas –puesto que Morena ya rechazó ir en una misma con el PRD contra la reforma energética–, que complicarán aún más el trabajo del Instituto Nacional Electoral que se estrenará, también, en el marco de la nueva reforma electoral.

Nadie previó en el tablero del ajedrez político la propuesta priista contra los plurinominales, lo que provocó la inmediata reacción en contra de la izquierda y de los minipartidos, porque saben que, si prosperara, ellos serían los principales afectados.

Pero, lo que priistas y perredistas no le han dicho con toda claridad a los ciudadanos, es que la constitucionalidad de sus propuestas de consulta popular tendrá que ser avalada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y que lo más probable es que eso no ocurra, porque ni las reformas constitucionales, ni las reformas en materia electoral, pueden someterse a consulta popular. Así lo manda la Constitución y todos lo saben.

Estaremos viendo un montaje político de PRI y PRD defendiendo sus respectivas consultas populistas cuando saben que no tienen posibilidades de llevarse a cabo. Así, los perredistas no podrán acusar de parcial a la Corte por declarar inconstitucional la consulta sobre la reforma energética, cuando también rechace la consulta priista sobre los plurinominales.

Lo cierto es que los mexicanos estamos hartos de los diputados y senadores, porque no nos sentimos realmente representados por ellos. Y la indignación es mayor cuando hemos sido testigos por décadas de personajes que han hecho del ejercicio legislativo su modus vivendi sin haber ganado nunca un solo voto.

Twitter: @Cachoperiodista