Opinión

Construir instituciones desde cero

   
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Construir instituciones desde cero. (Cuartoscuro)

La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas nació en octubre de 2013, fecha en que fueron designados sus siete comisionados. O quizá deberíamos decir que realmente nació en enero de 2014, cuando tuvieron viabilidad administrativa. La cosa es que tan sólo tres años después, la CEAV ya no existe. Bueno, de existir existe, pero si antes hubo dudas de su relevancia, hoy es un hecho su irrelevancia.

De los siete comisionados que debe tener, hoy la CEAV cuenta con tres. Eso ya no es una comisión, es un espectro, es la sombra de un fracaso nacional. Es un cuento breve: construimos la CEAV y destruimos la CEAV en el tiempo récord de tres años.

La Comisión, surgida en parte de las movilizaciones de Javier Sicilia, tenía un presupuesto operativo que rondaba los 450 millones de pesos anuales. Y otro tanto, 500 millones, se destinó a un fondo para las víctimas. De éstos, por una serie de aberraciones y candados burocráticos, sólo se otorgaron a las víctimas recursos que no superaron, promedio anual, 10 por ciento del fondo. Así de ineficiente fue el mecanismo creado por los legisladores y las trabas derivadas de la politización al interior del colegio directivo de la CEAV.

Hoy el Senado de la República tiene una oportunidad de corregir lo que fue un desastre anunciado (hace cuatro años hubo quien dijo que la actual ley de víctimas no servía).

En el marco de la revisión que hace de este tema la Cámara alta, un grupo de organizaciones dio a conocer la semana pasada varias propuestas para darle viabilidad y relevancia a la nueva Ley de Víctimas y a su respectiva Comisión Ejecutiva.

El detalle de las mismas se puede consultar en esta página http://bit.ly/2e1lM22, pero en resumen demandan autonomía en la designación y operación de la CEAV (no más cuotas ni dedazo presidencial); que el fondo de ayuda, asistencia y reparación no se entrampe en condicionamientos del Ejecutivo, sus intereses y sus instancias; que la CEAV tenga capacidad y recursos para solicitar peritajes e investigaciones independientes, y que pueda sancionar a servidores públicos omisos, revictimizadores o negligentes.

Independientemente de lo que decida el Senado con respecto de la Ley de Víctimas, otra manera de analizar el gran tropiezo vivido con la CEAV es que parte de su inoperancia obedece a que fue insertada en un sistema de procuración de justicia que simplemente no camina.

De ahí que resulte urgente atender el llamado de un grupo de ciudadanos y organizaciones para que la transformación de la Procuraduría General de la República en Fiscalía General de la ídem no sea meramente cosmética.

En un desplegado dado a conocer el miércoles, destacadas voces recordaron que “los datos públicos sobre el desempeño de la PGR desde hace mucho tiempo constatan su probada incapacidad. Ello tiene que ver con la arquitectura institucional, el modelo de gestión, la ausencia de mecanismos de control, los recursos humanos, las prácticas institucionales, entre otros elementos. Es fundamental que la nueva Fiscalía General no herede los vicios de la PGR –por lo que debe comenzar ‘desde cero’”. Aquí el desplegado http://bit.ly/2evHfFA

Preocupados por “los costos para el país de seguir con una institución disfuncional en materia procuración e impartición de justicia”, quienes suscriben ese documento llaman a dar un debate nacional para que la creación de la FGR represente un paso hacia adelante y no la continuación de la debacle del statu quo.

Corregir la Ley de Víctimas será inútil si la nueva Fiscalía surge de raíces podridas. Sería el cuento de nunca acabar. Por eso toca empezar desde cero.

Twitter: @SalCamarena

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