Opinión

Consolidar la transformación

Los derechos políticos y civiles, enmarcados en la libertad, la justicia y la paz se fundamentan en la dignidad humana, precepto base para la instrumentación de políticas públicas y para la propia democracia.

La dignidad humana obliga a democratizar también la productividad, la economía, la política, incluso la cultura y también a la sociedad.

Las reformas constitucionales que México logró con el Pacto por México en lo que va de este sexenio así como las que se lograron como producto de la misma inercia reformista han obedecido a los grandes retos nacionales que tienen que ver precisamente con dignidad humana, con derechos fundamentales.

Dichas garantías no son una realidad para más de la mitad de la población, que ha visto postergarse los cambios necesarios por la falta de oficio político por medio del cual fueran posibles los consensos.

Dichas reformas requirieron de todo el talento político y técnico para precisamente dar pasos certeros en hacer realidad la dignidad humana para todos los mexicanos, en democratizar todos los aspectos de nuestra vida social, política y económica que permita disminuir los índices de pobreza, de desigualdad, de inseguridad y en materia fundamental: de educación. En suma, mejorar la calidad de la democracia.

El resultado del entramado constitucional ha resultado exitoso; sin embargo, la viabilidad, la certeza y la propia efectividad de dichas reformas se encuentran en una fase inicial. La reglamentación de las mismas a través de las Leyes Secundarias demanda responsabilidad por parte de todos los actores para consolidar la transformación.

Si bien se habla del agotamiento del Pacto por México, la civilidad y la responsabilidad no se agotan. Los actores políticos, en este caso, los representantes sociales, llámense Diputados y Senadores en el Honorable Congreso de la Unión deben dar cabal cumplimiento a lo que legal y legítimamente han aprobado en el ámbito Constitucional bajo consenso y bajo el principio democrático de mayoría.

Las reformas secundarias deben salvaguardar el espíritu de dichos cambios, otorgando certidumbre a todo lo que se ha reformado, mirando por el interés nacional por encima de intereses sectoriales.

La tarea de los partidos políticos representados en el Congreso es salvaguardar los derechos fundamentales y también será cumplir a cabalidad con los plazos y contenidos de lo que Constitucionalmente se ha reformado.

En momentos tan cruciales de nuestra joven democracia que se consolida, México demanda responsabilidad y civilidad de todos, demanda fortalecer nuestros valores como sociedad política y ciudadana, demanda mayor información, demanda optar por el camino de la honestidad.

Demanda avanzar en una educación permanente y constante que permita la construcción de ciudadanía así como mayor responsabilidad por parte de los sectores a quienes los cambios significarán cancelación o disminución de privilegios.

El camino de la transformación resulta complejo pero vamos en la dirección correcta.

El autor es secretario de Acción Electoral del CEN del PRI.