Opinión

Consideraciones cambiarias para el corto y mediano plazos

En lo que va del año el peso mexicano ha acumulado una variación cercana a cero, mostrando una tendencia muy cercana al de la mediana de las monedas emergentes en el mismo periodo. No obstante, del cinco de junio hasta la fecha la divisa mexicana tuvo una depreciación de 1.27 por cinto, debilitamiento acumulado prácticamente en su totalidad durante las sesiones del seis (viernes) y nueve de junio (lunes) –tras la sorpresiva decisión del banco central local.

En este contexto, la perspectiva de corto y mediano plazos del peso mexicano parece continuar condicionada a dos fuerzas que muy probablemente actuarán en sentidos contrarios. De ahí que espero que la cotización del peso frente al dólar siga un patrón de transaccionalidad relativamente lateral para los siguientes meses.

Hablando del corto plazo, definido como un horizonte de cero a tres meses, podemos comenzar por recordar que el recorte de 50 puntos base por parte del Banxico el pasado 6 de junio fungió como palanca para direccionar de nuevo al tipo de cambio a niveles superiores a los 13 pesos por dólar.

Así, el entorno relevante es la aprobación de las leyes secundarias pendientes y la aceleración en el ritmo de recuperación de nuestra economía en el horizonte de corto plazo; el par de factores anteriores actuando como determinantes de un peso más fortalecido. No obstante, anticipamos un repunte en las tasas de interés de mediano y largo plazos en Estados Unidos. Lo anterior como reflejo de una renovada perspectiva de normalización de la Fed a partir de mejores datos económicos y, por ende, con cambios modestos en la retórica de la Fed.

Para el mediano plazo, entendido como de 6 a 12 meses, considero altamente factible que las reformas aprobadas, en específico la energética, comience a dar dividendos tan pronto como en 2015 a través de mejores cifras de inversión extranjera directa. A lo anterior podría sumarse la continúa aceleración en la recuperación cíclica de nuestra economía.

Así, de manera similar a la evaluación de corto plazo, los factores locales mencionados podrían contribuir presionando hacia un peso más fuerte. En contraste, creo que el elemento externo podría presionar en sentido contrario. En específico, el proceso de desaceleración en el ritmo de compras de la Fed habría ya terminado y la discusión respecto a las estrategias de salida se habría intensificado en los diversos vehículos de comunicación de la Fed. De hecho, el horizonte de análisis podría contemplar el inicio del ciclo de alzas en la tasa de la Fed (lo cual anticipamos comience a partir de junio de 2015).

Contemplando todo lo anterior, consideramos factibles niveles de cotización del peso frente al dólar de alrededor de 13.0 en el corto plazo y de 13.10 en el mediano. Desde luego, el escenario no está exento de riesgos, los cuales van desde los geopolíticos hasta los relacionados con la actividad económica en Estados Unidos y en México. No obstante, dados los supuestos arriba mencionados, el escenario central se mantiene.

El autor es subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen