Opinión

Consejeros electorales: democracia y colegiación

 
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Justicia. (Cuartoscuro)

Toda decisión que afecte a la sociedad debe ser colectiva, de lo contrario estaríamos frente a una dictadura; si la sociedad se desenvuelve democráticamente a través de interacciones de grupos políticos, profesionales, laborales, sociales, como partidos políticos, colegios de profesionistas, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y otros que se unen por intereses comunes, es comprensible que la opción de la colegialidad sea la óptima. Un tribunal colegiado resuelve entre pares, en las universidades los iguales arbitran un trabajo académico o evalúan una investigación, un programa o desempeño.

Los profesionistas colegiados, como semejantes, definen líneas de acción, como es la ética profesional. La colegialidad que promueve y construye confianza, calidad y credibilidad también se aplica en organismos y autoridades administrativas o políticas que como órganos colectivos actúan bajo entendimiento razonado y razonable que es lo que permite que varias personas que ostentan la misma condición y/o nivel actúen como un solo cuerpo y arriben a una sola conclusión.

Pero vale externar que entre pares hay –y debe haber– distintas opiniones, característica que robustece a un órgano colegiado y que en esos espacios, por la paridad, no se puede ni se debe competir ya que no se trata de ganar o perder sino de actuar conjuntamente. Así trabajan el pleno de la SCJN, los tribunales colegiados, la Junta de Gobierno de la UNAM, el INE y el INAI por citar algunos ejemplos relevantes.

Empero, la colegiación presenta otra modalidad, la que se integra por personas morales como ocurre en el Sistema Nacional de Transparencia y ocurrirá en el tan ansiado Sistema Nacional Anticorrupción y si trabajar colegiadamente entre personas físicas no es tarea sencilla, entre personas morales puede ser más complejo al tener que actuar estrictamente bajo el consenso de sus representados.

El INAI, por su parte, en cada sesión de pleno opera un ejercicio colegiado como el de hoy (escribo en lunes 27) para designar a dos integrantes del Comité Evaluador que a su vez seleccionará a consejeros electorales; dos se designarán por la CNDH y tres por la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados. La decisión institucional influirá en la vida política nacional sobre todo porque esos futuros consejeros ya participarán en la calificación de las próximas elecciones presidenciales.

La confianza en dos órganos autónomos que designan a cuatro de siete evaluadores, es decir, la mayoría que seleccionará grupos de cinco personas para tres vacantes de consejeros electorales es un ejercicio democrático que garantiza la colegiación e impide la corrupción política, sobre todo si se transparenta dicho ejercicio. Otra cosa será no alcanzar la decisión por dos terceras partes y que los consejeros se designen por insaculación, es decir al azar.

La autora es comisionada del INAI.

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