Opinión

¿Conoces una metodología para tomar decisiones eficientes?

Todo el tiempo estamos decidiendo, consciente o inconscientemente. El punto central es cómo hacerlo cuando se trata de resoluciones que impactan seriamente nuestras vidas y en particular el patrimonio. En este mismo espacio ya habíamos reflexionando sobre el tema y ahora entraremos a la construcción de una metodología que nos permita buscar la eficiencia para alcanzar el resultado deseado.

Una solución es que teniendo un estímulo se actúe inmediatamente sin mediar ningún análisis. Este patrón es utilizado con frecuencia y va desde las decisiones cotidianas, hasta las que arriesgan todo el patrimonio. Cuando se sucumbe ante la frase “te tengo una buena inversión”, implica disponer del recurso inmediatamente para cierto fin, sin estudiar las circunstancias que lo rodean.

Les comparto a continuación, en forma resumida, una metodología expuesta en el libro Dinero y felicidad, de mi autoría, como una posibilidad de acción. Los elementos básicos a definir son: diagnóstico, alternativas, escenarios, riesgos, resolución y retroalimentación.

Diagnóstico: Es la fase más importante de cualquier toma de decisiones y, particularmente, de las finanzas personales. Inclusive, debemos considerar un buen tiempo para llevarlo a cabo.

En el terreno de las inversiones, por ejemplo, implica una serie de preguntas básicas como las siguientes: ¿Cuál es el monto? ¿Cuál es la edad y situación familiar? ¿Es todo el dinero que se tiene? ¿Cuáles son las expectativas futuras? ¿Cuál es la disposición a tomar riesgo?

Alternativas: El siguiente paso, después de haber hecho el diagnóstico, es analizar todas las opciones. Por ejemplo, si se tiene la posibilidad de entrar a un fondo de inversión o directamente al mercado de dinero porque cuenta con altos montos de recursos que lo permiten. O saber qué acciones en la Bolsa pueden dar ese rendimiento de largo plazo deseado; tal vez el bien raíz que tenga una alta plusvalía dentro de 20 años.

Es conveniente introducir un concepto primordial para la toma de decisiones: el costo de oportunidad, definido éste como el valor de la mejor alternativa a la cual se renuncia.

Esto quiere decir que al decidir siempre se renuncia a otra opción, aun cuando se desconozca. Por eso, para tomar decisiones, es fundamental contar con más de una alternativa y, de ser posible muchas, para tender a la eficiencia y conocer mejor el costo de oportunidad, que surge de la comparación de todas las opciones.

Los invito a continuar el próximo martes con este tema para tratar sobre los escenarios de riesgo que implica toda resolución.