Opinión

¿Conoce los escenarios en su toma de decisiones?

Una metodología básica para tomar decisiones eficientes involucra la generación de un buen diagnóstico, para evaluar las alternativas viables y definir los costos de oportunidad. Así se había señalado en este mismo espacio y ahora habrá de continuar considerando: escenarios, riesgos, resolución y retroalimentación.

Escenarios: Después de tener claras todas las alternativas hay que incorporar los rendimientos o costos esperados de cada una de dichas opciones. Si está pensando en una inversión bancaria, se debe conocer cuál es la expectativa; o si una posibilidad es comprar un terreno, averiguar cuál es la plusvalía esperada.

Hay que hacer tiempo para investigar y preguntar a quienes pudieran saber más sobre los mercados o a quienes hayan tomado con anterioridad ese instrumento. Todo lo que se averigüe es útil para descartar o cimentar alguna de las opciones que se tienen.

Los escenarios se construyen respondiendo a la pregunta clásica: ¿Qué pasa si? El cuestionamiento nos permite investigar cuáles son las probabilidades de ocurrencia como, por ejemplo, una depreciación súbita del tipo de cambio o el alza en las tasa de interés.

Riesgos: Toda alternativa tiene asociado un nivel de incertidumbre y de posibilidades de fracaso, incluso algo aparentemente seguro, al tener asociados los costos de oportunidad, éstos se transforman en un riesgo.

Recordemos que un mayor rendimiento está asociado con la elevación del riesgo, entonces el tomador de decisiones debe ser advertido de que si quiere una rentabilidad superior, seguramente habrá de tomar riesgos. Es una máxima de los mercados.

Resolución: El punto central a estas alturas es que con un buen diagnóstico, se conocen las alternativas de inversión, los escenarios de cada una de ellas en términos de rentabilidad y sus riesgos asociados.

Ahora sólo queda tomar la decisión final, pero vale la pena una advertencia, pues al analizar tantas opciones se puede generar indecisión o miedo, al grado de quedarse pasmado, sin escoger un camino específico. Llega un momento en que debemos de evitar la “parálisis por análisis”.

Retroalimentación: después de la resolución se dan los efectos (resultados) y de inmediato la retroalimentación. Una máxima es que la toma de decisiones nunca termina, pues el resultado dará un nuevo estímulo para ser analizado y evaluar si cumplió con la expectativa y si debe ser tomado en cuenta para otro periodo.

Si tiene interés sobre este tema le comparto las entregas anteriores en www.finanzasparami.com o en www.elfinanciero.com.mx en la sección de opinión.

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