Opinión

¿Conoce bien el balance de su vida financiera?

Me decía un amigo hace tiempo: “Cuando uno ve a alguien con una gran casa, un excelente auto y saliendo a lugares exóticos, habría de preguntarle cuánto debe”. Y tenía razón, es frecuente valorar el éxito en función del gasto, pero habría que incluir en esta ecuación el balance financiero y su viabilidad de largo plazo.

En términos analógicos, se trata literalmente de tomar una fotografía del valor neto de todos los activos y pasivos personales. Para ello le comparto un formato de Excel en la página www.finanzasparami.com en la sección de herramientas.

El primer reto es vencer la desidia de meterse a contabilizar, pues este ejercicio nos permitirá medir la salud financiera de mediano plazo. Anotemos todas las posesiones, desde dinero líquido, inversiones y activos que tengan valor de recuperación, como son las casas, terrenos o autos.

Tome en cuenta los precios de mercado; olvidemos cuánto nos costaron en facturación y calculemos en cuánto los podríamos vender en caso de que así lo quisiéramos. Puede ser relativamente sencillo encontrar información en las secciones de avisos de ocasión o consultarlo por Internet en páginas especializadas.

Esa misma situación aplica para la valuación de los activos financieros, que en el caso de las acciones o fondos deberá tomar las cotizaciones actuales, aunque entendemos la posibilidad de movimientos posteriores. En el caso de los seguros, con un componente de inversión, habría de sumar sólo lo aportado y dejar de lado la recuperación final.

Hagamos ahora igual con las deudas, como son las hipotecas, algún plan automotriz, tarjetas y hasta créditos personales. Deje siempre el renglón de otros, porque salen eventualmente compromisos que no teníamos contemplados inicialmente.

El resultado será muy interesante para el diagnóstico, pues regularmente nos preguntamos a dónde se ha ido el dinero. Tal vez encontrará que anda apurado, pero tiene muchos activos; incluso el nivel de apalancamiento puede ser explicado por un aumento de sus posesiones.

Sin embargo, también es posible encontrar un alto endeudamiento sin activos que lo justifiquen. En ese caso, es muy probable que su problema radique en el gasto corriente e incluso superfluo.

Otro hallazgo alterno sería que el valor de los activos haya bajado significativamente por la depreciación física o desvalorización por parte del mercado. Tal vez se nos fue la mano comprando autos o una mala inversión en bienes raíces.

Twitter: @finanzasparami