Opinión

Conmemora ASIPI 50 años de vida

La pasada semana tuvo verificativo en la ciudad de México la reunión anual de la Asociación Iberoamericana de Propiedad Intelectual (ASIPI), que fue programada para tener lugar en el país en el que hace 50 años fue lanzada por un grupo de abogados de diferentes países de la región.

Por la parte académica y profesional, el congreso fue una buena oportunidad para valorar lo alcanzado en Latinoamérica en la última década en diversos temas, ya no como una respuesta a los estándares impuestos por los nuevos tratados internacionales, sino como el resultado de decisiones internas formadas por la convicción de los beneficios que los sistemas robustos de propiedad intelectual generan para nuestras sociedades.

En temas como protección de expresiones del folclore, conocimiento tradicional e indicaciones geográficas, casos como los de Panamá y Brasil entusiasman y marcan pautas para su seguimiento; es claro que países como México, con una impresionante masa crítica de creaciones artísticas y artesanales de sus pueblos indígenas, fórmulas herbolarias milenarias y productos étnicos, la experiencia de quienes han implementado formas de protección de este tipo resulta invaluable.

Otro elemento por demás relevante es la visión común que a todos los países regionales involucra, sobre el nuevo enfoque de los derechos de propiedad intelectual como derecho humano. Sorprende el paralelismo con el que la asimilación de este fenómeno se está gestando en las leyes de los países de habla hispana, sin que exista un acuerdo previo que guíe las decisiones. De hecho, es una sorpresa constatar como nuestros países han trazado en estos temas, tal vez sin quererlo, rutas similares hacia fines convergentes, que nos sitúan ante una oportunidad inesperada de comunión de intereses.

Otro de los asuntos que sobresale es la constatación de que los lazos comerciales entre nuestros países se sigue intensificando, lo que hace que el momento parezca especialmente adecuado para intensificar su volumen y posibilidades. La concepción de tratados comerciales regionales podría claramente ser un detonante de negocios basados en los evidentes puntos de identidad y vecindad que nos definen.

ASIPI, como agrupación de especialistas en derecho de la propiedad intelectual, prueba que los esfuerzos comunes, adecuadamente dirigidos, pueden constituirse en vías para la construcción de realidades comunes, basadas en el intercambio de experiencias, acciones concertadas y una buena dosis de perseverancia. Una búsqueda preliminar indica que ASIPI es la organización profesional aún vigente más antigua de Iberoamérica, lo que no es un mérito regateable.

Un comentario final, que no por sabido deja de ser resaltable, es el recordatorio que los visitantes de otras latitudes nos trasladan en su sorpresa y admiración por las muchas manifestaciones de nuestra cultura y la vitalidad de nuestro comercio; por su riqueza, por su diversidad, por sus raíces, pero también por la enorme vitalidad que se vive en las calles y plazas de esta inabarcable ciudad capital, que parece tener lugar para todas las posibilidades.