Opinión

Congreso: un despilfarro ofensivo

  
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Sesión del Senado del 28 de abril (Cuartoscuro)

El Senado mexicano es el que tiene más comisiones en el mundo, con 74. Le siguen Nigeria y Pakistán.

La Cámara de Diputados tiene 100 comisiones, entre ordinarias y especiales. Es la tercera en el mundo.

Todas cobran, tienen vehículos, oficinas, viajes, secretarias, celulares, viáticos. Pero su producción es mínima, y en muchos casos es igual a cero desde hace varios años.

El costo aproximado de las comisiones en el Congreso es de 716 millones de pesos al mes. Una locura.

Pero de eso se trata, de repartirse dinero, canonjías y viajes.

La razón de que exista exceso de comisiones en el legislativo, afirma Luis Carlos Ugalde, director general de la consultora Integralia, es fundamentalmente clientelar.

En el Senado, por ejemplo, hay ocho comisiones para un solo tema: Relaciones Exteriores. Ocho, en lugar de una.

Ahí hay mucho dinero, muchos viajes, abundantes viáticos. Tienen que viajar los legisladores, desde luego que sí, y hacer presencia en el mundo. Pero, ¿ocho comisiones para un mismo tema?

Se trata de un abuso. Abuso con fines clientelares.

Ahí se compran lealtades y se establecen alianzas.

Integralia expresa en su Séptimo Informe Legislativo que en San Lázaro hay una comisión de Asuntos Fronterizos Norte (hay otra distinta para Asuntos Fronterizos Sur), otra de Desarrollo Municipal, y una más del Distrito Federal, que no tuvieron ninguna iniciativa turnada. No son las únicas.

Los senadores tienen una Comisión Especial de Rescate y Gestión de la Mexicanidad. ¿De veras se necesita una comisión así? ¿Qué ha hecho?

Hay otra Comisión Especial de Desarrollo del Litoral del Pacífico. ¿Para qué? ¿Qué beneficios produce?

También hay una Comisión Especial para el Diagnóstico y Reflexión sobre el Texto que Conforma la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

¿Una comisión para reflexionar sobre la Constitución, cuando ya hay comisiones ordinarias de puntos constitucionales? Bueno, esta se dedica a reflexionar.

Todo es dinero. Para que tal grupo se mantenga cercano, o al menos que equis personaje no haga olas.

Los senadores tienen una Comisión Especial para darle Seguimiento a los Procesos Electorales. Ya existe el INE, que cuesta miles de millones de pesos, ya está el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la federación, que también cuesta. Pero el Senado tiene una comisión. ¿Para qué? Para repartir.

Ninguna hace nada. La única que trabajó este año, investigó y sacó un Informe público, fue la Comisión Especial para el caso Nochixtlán, que presidió Mariana Gómez del campo. ¿El resto? Cero.

Los diputados también tienen comisiones inútiles. Está la Comisión Especial de Citricultura. Hay otra Comisión Especial de Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Y la Comisión Especial para el Impulso y Promoción de los Pueblos Mágicos.

Hay una comisión de Alerta de Género, y otra de Igualdad de Género. Una de Cambio Climático y otra de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Se trata de un abuso presupuestal bárbaro con fines clientelares.

Ciento ochenta y cuatro comisiones, entre ordinarias, especiales y bicamerales, aunque la Ley Orgánica del Congreso mandata sólo 22 comisiones ordinarias para Diputados y 29 para el Senado.

Y nos dicen que en consideración a la austeridad nacional, diputados y senadores no se van a subir el sueldo este año. Qué amables.



Twitter: @PabloHiriart

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