Opinión

Confusiones

 
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ME. El futuro inmediato para el peso.

La naturaleza de las participaciones, el principal ingreso propio de los estados y municipios, es poco conocida y eso se ha prestado a confusiones. Es un ingreso propio ya que es la contraparte de su adhesión al sistema nacional de coordinación fiscal en 1980, cuando con el fin de evitar la doble tributación a las empresas, dejaron en suspenso y dejaron de cobrar impuestos que la Constitución no les prohíbe, ni son exclusivos de la Federación como la imposición a los hidrocarburos o el predial en el caso municipal.

Se calculan cada año en función del comportamiento de la recaudación federal participable, concepto que incluye todos los ingresos tributarios y hasta 2014 los derechos de hidrocarburos y minería. Desde ese año el componente petrolero de la misma proviene del Fondo Mexicano del Petróleo, lo que se ha traducido en una reducción muy importante, compensada en cierta medida por el IEPS de gasolinas.

Hay otros ingresos propios, ajenos totalmente a las participaciones, se trata de los provenientes de la colaboración administrativa, que son las acciones con las que los estados apoyan el esfuerzo recaudatorio y de fiscalización del gobierno federal. Pero estos son producto del trabajo de los funcionarios fiscales estatales. No son por supuesto participaciones.

La confusión a veces llega a algunos funcionarios fiscales primerizos de los tres órdenes de gobierno. Incluso hay gobernadores y sobre todo presidentes municipales que desconocen su naturaleza: como se distribuyen las participaciones, como se calculan, que es la responsabilidad fiscal. Hay anécdotas del nivel municipal, me ha tocado escuchar a presidentes municipales que piensan que es un “regalo del señor gobernador”, algunos piensan que pueden incrementarse a través de chantajes y amenazas a los gobiernos estatales, pero pocos son los que saben que son resultado de su esfuerzo en la recaudación del predial –cuando la fórmula estatal mantiene ese incentivo– y que finalmente es su obligación administrar bien el impuesto, tanto su recaudación, como su destino a través del gasto público.

He conocido presidentes de capitales estatales que desconocen las fórmulas de distribución en el estado o incluso cuál es su coeficiente dentro del total. Algunos llegaron a gobernadores.

Me preocupa que les preocupe a muchos que haya un incremento en las participaciones para 2017, cercano a 60 mil millones de pesos, 8 o 9 por ciento nominal, ya que si crecen es porque creció la recaudación federal y así lo señala la Ley de Coordinación Fiscal. Es erróneo decir que “el presupuesto de egresos prevé darles”, cuando debe decir que “estima pagar 59 mil 801 millones más que en 2016”. Queda claro que no es decisión del gobierno federal, sino de los contribuyentes y los administradores tributarios.

Antes de 1980 los estados recibían participación impuesto por impuesto, lo cual era muy desigual, pero con el concepto de recaudación federal participable, que incluye todos los ingresos tributarios netos, después de devoluciones de IVA, ISR o IEPS, así como una parte de los derechos de hidrocarburos y los de minería, pagando un porcentaje de la misma a los municipios.

La confusión llega a muchos gobernadores y más presidentes municipales también lo ignoran y piensan que es un asunto de gestión y capacitación, ahí está la barbaridad de un exgobernador de Guerrero que hablaba de “anticipaciones”.

Este año, a marzo dejaron de recibir 14 mil millones de pesos, por lo que el Fondo de Estabilización creado en 2006, les pagó 10 mil millones. Ahora bien como al mes de agosto van por arriba de lo programado, el próximo año deberán reintegrar lo que recibieron en abril.

Es cierto hay que revisar la distribución de facultades impositivas, pero se tendrá que demostrar que realmente hay un interés fiscal por asumir más facultades. No dejarlas morir como en el caso del impuesto a la tenencia y el predial.

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