Opinión

Conflictos

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SFP (Braulio Tenorio)

El martes el presidente resucitó la Secretaría de la Función Pública, que estaba en una especie de hibernación, nombró como titular de ella a Virgilio Andrade e hizo una exposición de lo que entiende por conflicto de intereses, y de cómo usar una ley de adorno para medio averiguar al respecto.

Me parece importante insistir en que el gobierno federal responde como puede, que es poco y tarde. Es poco, porque en realidad no puede hacer mucho más. Aunque quisiera, que no creo que sea el caso. Y es tarde, porque han pasado más de 100 días del primer golpe mediático con la 'casa blanca'. Pero el presidente, con todas sus letras, plantea el tema que se le ha exigido, argumenta una defensa (legal, y ya) y corrige hacia delante. No nada más hay secretaría de nuevo, sino que habrá acuerdos con la OCDE para que mejoren los procedimientos.

Creo que nadie piensa que esto resuelve el problema de corrupción. Algunos pensamos que hay avances que vale la pena afianzar, y otros descalifican por completo. Por ejemplo, critican que el presidente nombre a quien lo va a investigar, que es su subordinado. Pero es una mala queja porque, por definición, uno sólo nombra subordinados.

Si no se quiere eso, se puede tener una comisión del Congreso, pero no creo que sea muy diferente. Como está hoy ese poder, la comisión sería mayoritariamente del PRI, de forma que regresaríamos a lo mismo: no es independiente. Pero si fuese controlada por la oposición, tendríamos un ariete electoral, y nada más.

Un caso intermedio sería el fiscal especializado en corrupción, como parte de la fiscalía de la nación, que debe empezar a funcionar cuando el Congreso se digne terminar el proceso de creación. Cuando eso ocurra, habrá que exigir un nombramiento fuera de duda para ese puesto. Y avanzaremos un poco más.

Vuelvo a lo que he planteado en otras ocasiones: los políticos responden a lo que se les exige. Si la exigencia no es uniforme y fuerte, no responden nada. Ya se logró que se cancelen licitaciones, que la del aeropuerto la vigile la OCDE, que esa misma organización establezca protocolos para función pública, y que el presidente reconozca públicamente sus conflictos. Ahora hay que seguirle: que se cree la fiscalía independiente, que los nombramientos sean de la mayor altura posible, que se empiece a discutir el fin del fuero y los límites al poder de los gobernadores, y lo demás que ya le decía ayer. Lo que es importante es transformar un momento de indignación, y la consecuente debilidad de los políticos, para construir instituciones que sirvan durante un buen tiempo, y que se fortalezcan entre sí. Por eso el show del Congreso no me parecería tan buena idea. Preferible el apoyo técnico de la OCDE, y mucho mejor si podemos convertirlo en algo estable, en la regulación nuestra y con la fiscalía tantas veces mencionada.

Por eso me parece importante reconocer lo que se avanza, sin por ello dejar de exigir más. Porque de otra forma, con exigencias sin medida, estridentes y maximalistas, a lo mejor la tribuna aplaude más, pero no se logra nada. Ahora: fiscalía y fuero, a exigir.

Twitter: @macariomx

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