Opinión

Condenan a muerte al bosque 'El Cedral'

10 febrero 2014 5:14 Última actualización 17 julio 2013 5:7

 
 
Carlos Javier González
 

Después de conocerse que el supuesto casino que abriría en la calle de Taine en la zona de Polanco, se amparaba en documentación falsificada a decir del propio Jefe Delegacional de la demarcación Miguel Hidalgo, no es descabellado pensar que en nuestra ciudad, un gran número de violaciones a los usos de suelo, zonas protegidas, licencias de funcionamiento y demás documentación para la construcción y/o funcionamiento de vivienda, comercios, oficinas, etc., se hayan realizado mediante el uso de documentos irregulares. Ahora sale a la luz pública una tentativa de crimen sin precedentes en nuestra ciudad, que se caracteriza por su falta de áreas verdes que contribuyan al reaprovisionamiento de los mantos acuíferos y que preserva un hábitat natural para flora y fauna del poniente de la Ciudad de México.
 
 
Esta zona boscosa, que forma parte del parque nacional Desierto de los Leones y del Valle de las Monjas, ha sufrido graves agresiones desde hace muchos años –concretamente desde el surgimiento de Santa Fe– por virtud de las cuales se les ha dejado sin agua, se han desviado arroyos naturales que alimentan al bosque y a sus habitantes, con la intención de proveer del vital líquido a los grandes edificios de Santa Fe, que ahora se sabe careció desde el inicio de una adecuada planeación urbana.
 
 
Como producto de la corrupción galopante, se autorizaron construcciones carentes de vialidades de acceso, sin un adecuado drenaje y una deficiente provisión de agua. Y sin embargo, en Santa Fe se construyó sobre antiguos basureros, lo que salvó las pocas zonas de bosques circundantes…hasta ahora.
 

Existe un pequeño bosque de apenas 32 hectáreas en el Contadero, que guarda un número importante de pinos alerces y de otras especies, así como liebres, cardenales, ardillas y muchos animales más que ahí han desarrollado sus vidas desde hace muchos años.
 
 
Este bosque se llama 'El Cedral' y parece ser que, a pesar de haber sido declarado área de preservación ecológica en 1997, la Seduvi ha otorgado licencias de construcción de vivienda y de uso de suelo, con lo que condena a muerte a esta zona verde y a sus habitantes.
 
 

Existen evidencias claras de que se pretende destruir un bosque en perfecto estado de salud por la mezquindad de constructores y especuladores de tierra que buscan un lucro sin pensar en las consecuencias que esta destrucción traería –no sólo para la colonia- sino para todos los habitantes del Distrito Federal.
 
 

El Jefe Delegacional actual de Cuajimalpa ha dicho públicamente que se opondrá con todo lo que tenga a la mano a dicha obra, incluso se ha hablado de la interposición de un juicio de lesividad en contra de las autoridades que hayan otorgado dichas licencias.
 
 
Y viene a cuento hablar ahora del caso del casino de Polanco, porque no sería extraño que en el caso del Cedral, también hubieran existido licencias o autorizaciones producto de la corrupción y la simulación.
 
Eso sería muy grave, pero sería aún más grave que la autoridad haya otorgado a ciencia y conciencia autorizaciones para la destrucción de un bosque en una ciudad ávida de áreas naturales.
 
 

No se podría entender esto sin la siempre eficiente y eficaz intervención del cochupo, la transa, la corrupción y la incompetencia de los responsables.
 
 
Los habitantes de esa zona, están en pie de lucha en la defensa de algo que es patrimonio de todos –aunque fuera propiedad privada- y convocan a manifestaciones en dicho lugar.
 
 
La próxima será este sábado 20 a las 9:30 hrs. en Plaza Cedros, y se espera que tenga el eco necesario para evitar este ecocidio al que la corrupción y la ambición han condenado a este pequeño bosque. El único que puede detener la consumación de semejante crimen es el Jefe de Gobierno, Miguel Angel Mancera. Esperemos sea sensible y actúe en consecuencia.

gonzalezrobles@gonzalezrobles.com