Opinión

Concurso de Oposición para el Ingreso a Educación Básica 2014

Fernando Ruiz Ruiz

Investigador de Mexicanos Primero


www.mexicanosprimero.org


Twitter:@Mexicanos1o

Los resultados del Concurso de Oposición para el Ingreso a la Educación Básica dados a conocer el pasado domingo 3 de agosto nos dieron una buena y una mala noticia.

La buena noticia es que los criterios técnicos y el procedimiento empleado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) para evaluar el desempeño obtenido por los más de 130 mil sustentantes rompe con la simulación que la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) establecieron en la presentación de resultados de las ediciones 2009 a 2013 del Concurso Nacional para el Otorgamiento de Plazas Docentes. En esos años identificaron como “No aceptable” en promedio sólo al 3% de los candidatos, cifra cuestionable dado que un año antes, en el concurso de 2008, se identificó un 67% de los candidatos en ese nivel.

Ahora, los resultados nos proporcionan un diagnóstico más cercano a la realidad. El nivel de desempeño de los candidatos ya no es objeto del manoseo político ni tampoco es determinado en base al desempeño del resto de los sustentantes sino de un estándar establecido a partir de perfiles docentes explícitos.

Adicional a lo anterior, debemos celebrar que este nuevo concurso de oposición se lleve a cabo en cumplimiento de un nuevo mandato constitucional y normativo y no en un acuerdo político con la dirigencia sindical; que haya sido diseñado por una nueva autoridad educativa, el INEE, órgano técnico y autónomo al sector educativo, así como la ampliación de oportunidades de ingreso para los egresados de otras instituciones formadoras de docentes tanto públicas como privadas.

La mala noticia, es que más de la mitad de los candidatos no son idóneos para enseñar en las escuelas públicas. Este dato confirma la gravedad de los problemas de la educación básica mexicana. Poco ayuda minimizarlo, pero es problema que debe entenderse y atenderse. No es cuestión de señalar culpables sino de exigir responsabilidades. En ese sentido, llama la atención que no sólo las normales muestran esa incapacidad sino también las otras instituciones formadoras de docentes. Los datos son reveladores, el 55% de los candidatos que estudiaron en normales reprobaron, y casi 7 de cada 10 aspirantes de otras instituciones de educación tampoco pasaron la evaluación. Lo anterior, vuelve urgente reformar no sólo a las normales sino a todo el sistema de formación inicial, el cual debiera ya estar en marcha de acuerdo con el transitorio vigésimo segundo de la Ley General del Servicio Profesional Docente.

También plantea la necesidad de emprender un vigoroso esfuerzo para evaluar a los maestros en servicio. La simulación de los concursos de oposición anteriores ocultó el problema de la deficiente formación inicial de los maestros, el ingreso mediante mecanismos tradicionales, vía el sindicato y burocracia, junto con la persistencia de prácticas corruptas como la venta y herencia de plazas y nos colocó ante la problemática del ingreso al servicio público de maestros no idóneos para la enseñanza. Es urgente continuar con la evaluación formativa de los docentes. En 2012, fueron evaluados 264 mil docentes de primaria y nunca supimos que consecuencias hubo. Está previsto para 2015 un nuevo proceso evaluativo y debemos estar atentos y vigilantes en que ello ocurra.

También se hace necesario reinventar no sólo la formación y capacitación de los maestros en servicio sino todas las vertientes de formación profesional que involucra las actividades de mentoría, desarrollar programas de inducción, diversificar la oferta de desarrollo profesional, mejorar el trabajo de los Consejos Técnicos e impulsar la cooperación entre pares, por mencionar sólo algunas de las medidas necesarias.

La alta participación de egresados de normales y otras instituciones de educación superior también es algo positivo que no debemos soslayar, porque expresa interés en la idea de mérito como mecanismo de ingreso y son un voto de confianza en las instituciones. Esto debe ser correspondido con una ciudadanía informada, exigente y participativa. Una pieza indispensable para contribuir al cambio recae entonces en nuevos ejercicios de ciudadanía. En ese marco, el concurso de 2014 plantea retos inmediatos que debemos atender: a) verificación de la información de las listas de prelación, b) participación en los procesos públicos de asignación de plazas a los sustentantes de acuerdo con las lista de prelación, c) seguimiento a la asignación de plazas vacantes durante el ciclo escolar 2014-2015 y d) exigencia de mayor transparencia en los procesos de liberación de plazas por jubilación, defunción o renuncia.