Opinión

¿Con qué personalidad enfrentas tus finanzas?

La personalidad de cada uno de nosotros es clave para determinar cómo enfrentaremos nuestros retos financieros. Veamos a través de la metodología de Myers-Briggs, una de las más utilizadas en el terreno de los recursos humanos, cómo identificar algunas tendencias generales.

Según Myers-Briggs hay cuatro posibles posiciones que implican 16 combinaciones, pues cada quien podría tener una mezcla especial entre esas cuatro. Bajo esta perspectiva, todos tenemos algo de cada personalidad y hay una mezcla que nos hace diferentes.

Aquí les presento algunas reflexiones en ese sentido:

1.- Un primer aspecto es cómo enfocamos nuestra atención u obtenemos la energía y las opciones son: extrovertido o introvertido.

El extrovertido primero actúa y luego piensa, además de relacionarse en mayor medida con las personas que lo rodean. Vinculando con las finanzas, sería alguien que ante un problema tendería a querer resolverlo rápidamente y compartirlo con otros. Por su parte, el introvertido llevaría a cabo un diálogo interno, con reserva hacia quienes lo rodean.

2.- Todos percibimos y recolectamos la información de manera distinta y puede ser: sensorial o intuitiva. Alguien sensorial sería en un contexto económico, proclive a buscar cosas tangibles y medibles, mientras que la persona intuitiva se inclinaría a su propia inspiración y diría frases como: “me late” o “me suena”, sin un sentido de comprobación.

3.- A la hora de tomar decisiones lo hacemos bajo dos canales posibles: racional o emocional. En este caso resulta obvio el contraste en la elección de situaciones de administración personal. En tanto alguien racional elaboraría todo un análisis, el emocional se dejaría llevar por el agrado o desagrado de las alternativas y elegiría por “me gusta” o “lo deseo”.

4.- También tenemos una actitud con respecto al mundo exterior y se puede tender a ser: juez o perceptual. Quien juzga tiende a planear, a ser sistemático y metódico con sus finanzas; mientras que el perceptual sería espontáneo y flexible.

Si el lector se percata, alguien en el extremo: introvertido, sensorial, racional y juez, analizaría y reaccionaría en forma muy diferente con relación a su administración comparado con un: extrovertido, intuitivo, emocional y perceptual. De ahí se desprenden las 16 combinaciones y, como dice el dicho, “cada cabeza es un mundo”.

Este tipo de reflexiones lejos de buscar etiquetar, es una buena forma de ayudar a conocernos a nosotros mismos y entender cómo y por qué nuestros semejantes son distintos, sobre todo cuando compartimos decisiones financieras.

Twitter: @finanzasparami