Opinión

Con apuros

 
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billetes

Leía que el secretario general de Gobierno de Guerrero dice que no tienen para pagar los aguinaldos, argumentando que no han llegado “ciertas partidas federales”, además de mencionar que tienen un hoyo financiero de mil 600 millones de pesos: “hay partidas federales que no se han entregado a Guerrero, las cuales son fundamentales para solventar el gasto generado en cada cierre del ejercicio fiscal”… Hace algunas semanas el actual gobernador interino dijo que ya se quería ir porque además de las “anticipaciones” que les dio Hacienda no les pagaban sus recursos.

Es notorio el tremendo desconocimiento sobre temas elementales de finanzas públicas y coordinación fiscal en las autoridades salientes de ese estado. Aun mis alumnos de finanzas estatales menos atentos, saben que las entidades federativas reciben transferencias federales de dos tipos: las participaciones que son recursos propios, de libre disposición, y las aportaciones, subsidios y convenios que son transferencias condicionadas a un uso o destino específico como educación, salud, seguridad pública, combate a la pobreza. Estos últimos nunca pierden su naturaleza federal, por eso son auditados por dependencias federales.

Las participaciones se pagan con un calendario riguroso, nunca se ha retrasado Hacienda un minuto, por lo que no pueden afirmar que se paguen selectivamente, o para apoyar los gastos de fin de año. Se les pueden anticipar participaciones, como seguramente pasó en Guerrero, pero se retienen en el mismo ejercicio fiscal. Los aguinaldos los pagan con sus ingresos propios, recaudados por ellos –los menos– o las participaciones. Es un problema de programación, previsión y responsabilidad.

Ni los estados pueden resolverle ese problema a los municipios, ni el gobierno federal a los estados.

Entre paréntesis una sorpresa, un crédito de mil 600 millones de pesos a la administración saliente en unos días, de Colima. ¿Y entonces?

Por otra parte, en el contexto del último informe del gobernador Rodrigo Medina, de Nuevo León, su administración sí deja una deuda muy alta, la segunda en monto a nivel nacional y con malos rangos en relación a sus participaciones totales, a su PIBE y el servicio de la misma.

Se dice que puede llegar a Finanzas de esa entidad federativa Carlos Garza Ibarra, quien fuera titular de la UCEF, cercano a Fernando Elizondo, quien como secretario de Finanzas de Nuevo León llevó en su momento un manejo adecuado de las mismas. Ya manifestaba su preocupación por el endeudamiento creciente de Nuevo León así como la bursatilización de sus ingresos propios. Eso en los tiempos del gobierno anterior a Medina. Hoy se ha agravado el asunto, no sólo es la deuda directa, son los problemas de dependencias gubernamentales que generarán pasivos importantes para sus estados y todas las denuncias sobre corrupción.

Lo mismo pasa en muchos municipios, se escucha que dicen los que se van, que para fin de año les llegarán recursos federales adicionales, lo que pretende brindar seguridad temporal a los que llegan. Lo cierto es que nunca hacen previsiones presupuestales para sus compromisos de fin de año y es común verlos hacer antesala con los gobernadores y los secretarios de Finanzas, y éstos tienen que inventar recursos a veces no tan claros para no darles lo que no tienen.

Aun en épocas de bonanza con crecimientos importantes en las participaciones, por crecimiento económico o por inflación que era común en el pasado, lo real es que siempre apostaban pedir y generalmente les funcionaba. En algunos gobiernos estatales se hacían previsiones, les hacían sus “guardaditos”, pero a veces los gobernadores son iguales. Los que llegan tendrán que entender esto y checar sus previsiones si es que las tienen, porque recursos extraordinarios para aguinaldos, dudo que se los den.

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