Opinión

Comprometiendo a las siguientes cuatro generaciones

 
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¿Qué pensaría usted si escuchara en las noticias que el gobierno de México está a punto de terminar de pagar los bonos a 100 años emitidos por el presidente Venustiano Carranza en 1917? Seguramente diría que fue una irresponsabilidad haber endeudado al país por tantos años y que usted no tiene por qué pagar con sus impuestos una deuda que generó recursos que quien sabe en que se invirtieron o gastaron.

La realidad es que Venustiano Carranza no endeudó al país emitiendo bonos a plazos de 100 años. Pero el actual gobierno si lo está haciendo y de manera frecuente.

Tenemos que el pasado 8 de abril se nos informó por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que el gobierno mexicano realizó la emisión de un nuevo bono con plazo de vencimiento a 100 años y por un monto de 1,500 millones de euros, lo que equivale al tipo de cambio del día de la emisión a unos 1,620 millones de dólares.

Ante esta noticia, de entrada lo que llama la atención es que la colocación se hizo en un mal momento, dado que el euro se encuentra en un nivel muy bajo frente al dólar estadounidense, y muestra de ello es que hace un año el tipo de cambio era de 0.72 euros por dólar y ahora es de 0.95 euros por billete verde. En otras palabras, hace un año un euro costaba 18.01 pesos y ahora está en 16.15 pesos.

Con esta colocación tenemos que desde el año 2014 México ya lleva vendidas cinco emisiones de bonos internacionales a plazo de 100 años por un monto equivalente a casi 6 mil millones de dólares, las cuales se han colocado tanto en dólares estadounidenses, como en euros y libras esterlinas (2,680 millones de dólares, 1,000 millones de libras y 1,500 millones de euros).

Ante esta estrategia muchos se preguntan cuál es el beneficio de emitir bonos a tan largo plazo, que endeudan a generaciones que aun ni nacen, y además que se haga ante el contexto de que ningún otro país del mundo los ha emitido a esos plazos más que China, nación que dejó de hacerlo en 1996. Sería interesante preguntarle al ministro de finanzas chino porque lo dejaron de hacer.

De acuerdo a la SHCP, estas emisiones ayudan a cubrir necesidades de financiamiento del Gobierno Federal a un costo bajo, extienden el perfil de amortizaciones de los bonos de referencia en moneda extranjera, y diversifican y extienden la base de inversionistas con un horizonte de largo plazo. Y pues desde luego que los miembros de la comunidad financiera nacional e internacional aplauden y declaran puras cosas positivas respecto a estas emisiones, ya que para ellos es una oportunidad de colocar su dinero en divisas duras a largo plazo y obtener mejores rendimientos respecto a los bonos que son a menores plazos.

Cabe señalar que la más reciente emisión, por 1,500 millones de euros, pagará un cupón anual de 4.00%; además de que contempla un rendimiento al vencimiento de 4.20%. ¿Es esta una elevada tasa de interés? Como referencia tenemos que el bono del Tesoro estadounidense a plazo de 30 años pagaba el pasado viernes 10 de abril un rendimiento anual de 2.58%, es decir, el bono mexicano a 100 años paga un 55% más rendimiento que el bono estadounidense a plazo más largo. Por su parte, si comparamos esta emisión en euros con los pagarés con vencimiento en 2045 emitidos por el gobierno mexicano, que también fueron colocados en euros, vemos que la nueva emisión paga alrededor de 1.4 puntos porcentuales más a los inversionistas.

Dados estos jugosos rendimientos, cuando las tasas de interés de corto plazo de la mayoría de naciones desarrolladas están cercanas al 0%, pues no nos debería sorprender que los bonos mexicanos sean extremadamente atractivos para inversionistas nacionales e internacionales. Muestra de ello es que la emisión de 1,500 millones de euros tuvo una demanda de 6,343 millones de euros; es decir, aproximadamente 4.2 veces el monto emitido y se registró la participación de 238 inversionistas institucionales.

Es ante estos hechos, es pertinente preguntarle a la SHCP si el bono se pudiera haber emitido a una tasa más baja, ahorrándole así a los contribuyentes mexicanos 100 años de estar pagando una deuda con una elevada tasa de interés.

Con todo esto en mente, y por donde se le quiera ver, no se encuentra la lógica detrás de esta operación a tan largo plazo. ¿Por qué emitir bonos a 100 años y no a 30? ¿Es moralmente correcto endeudar de esta manera a los bisnietos de nuestros hijos? ¿Si lo que se busca es “patear el bote” lo más que se pueda para delante, no habrían bastado 30 años?

Desde luego que la SHCP realiza estas emisiones porque puede y porque el grueso de la población no registra todas las implicaciones que esto tiene. Y es que además de pagar el cupón anual de 4.00%, al ser deuda denominada en divisas fuertes, pues siempre existe el riesgo de que en el largo plazo ésta se eleve en pesos en la medida en que el peso pierde valor. Esto cobra especial relevancia ya que como lo mencioné líneas arriba, la emisión fue colocada en un momento en el que el euro está sumamente débil (0.95 euros por dólar) y la mayoría de los analistas prevén que en unos años volveremos a ver al euro en niveles en torno a los 0.85 euros por dólar o inclusive más fuerte. Esto significa que además de pagar el cupón, habremos de lidiar con una deuda valuada en pesos más alta.

Para concluir quisiera agregar una última reflexión. Es cierto que la comunidad financiera aplaudió la colocación de este bono a 100 años por los beneficios que perciben de la alta tasa de interés, pero habría que preguntarle a los banqueros si ellos estarían dispuestos a concederle un crédito a una empresa a un plazo más allá de 30 o 40 años. La respuesta seguramente es no, y es que en ese lapso de tiempo pueden pasar muchas cosas, y cuando hablamos de 100 años las cosas son mucho más riesgosas, así que si las cosas salen mal en el futuro nuestros tataranietos no tendrán a quien reclamarle.

alejandro@gaeap.com

Director General GAEAP

www.gaeap.com

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