Opinión

En la compras de medicamentos no sólo
se requiere ahorrar

 
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Fachada de las oficinas del IMSS en Reforma. (Cuartoscuro)

La semana pasada el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) anunció los resultados de la compra consolidada de medicinas, vacunas y material de curación para 2016; destacó los ahorros generados a través del mecanismo de licitación instrumentado y señaló que ello “garantiza el abasto oportuno y suficiente de medicamentos en las distintas instituciones participantes”. Si bien el ahorro será muy importante en 2016 –junto con la reducción de costos administrativos que implica consolidar las adquisiciones y los innegables avances en la transparencia del proceso– y que ascenderán a dos mil 500 millones de pesos, “garantizar” o “mejorar” los niveles de abasto todavía está lejos de ser una realidad.

En la compra consolidada de este año participaron 40 instituciones (IMSS, ISSSTE, Pemex, Defensa y Marina; 18 entidades federativas; y 17 institutos de salud), dos menos que en el año anterior. No repitieron Campeche y Sinaloa, pero se agregaron Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco y Zacatecas; lamentable en aquellos dos estados, y bien por estos últimos. Sorprende que de los institutos, este año no participaron el Hospital Manuel Gea González, cuya administración es un desastre en varios aspectos, ni los de Psiquiatría, Cancerología y Perinatología. El monto global de la compra ascendió a 48 mil millones de pesos, lo que representa casi una cuarta parte de las ventas anuales de medicamentos en el país, estimadas en 212 mil millones de pesos para 2015.

Además se introdujeron mecanismos para fomentar una mayor competencia y, por tanto, mejores precios. Por tercera vez consecutiva, este año aumentó el número de licitaciones bajo la modalidad de subasta inversa, en la que los licitantes realizan una o más ofertas que gradualmente mejoran el precio inicial en beneficio del adquirente, aunque todavía representa una fracción pequeña (8.0 por ciento) de las claves de medicamentos licitadas; se realizaron asignaciones de 80/20 por ciento para el primero y segundo lugar, en ese orden; y se acotó el número de marcas que un distribuidor pudo representar. Asimismo, se utilizó la denominada “reserva permanente de compra” para asignar 12 por ciento del valor total y 37 por ciento de las claves de medicamentos exclusivamente a empresas nacionales.

Buenos e importantes avances que contribuyen a la competencia y a la transparencia, ambos aspectos altamente cuestionados en el pasado en este tipo de adquisiciones. Sólo hay que recordar la existencia de acuerdos anticompetitivos entre licitantes hace algunos años y que se trataba de procesos en los que los niveles de corrupción eran sustanciales. No obstante, todavía prevalece una elevada concentración de oferentes; a pesar de que participaron más de 400 proveedores, sólo tres acapararon 47 por ciento del valor total de las adquisiciones, según el Instituto de Investigación e Innovación Farmacéutica AC. El reto es cómo facilitar el ingreso de pequeños proveedores que se aglutinen para generar las economías de escala necesarias para competir en este mercado.

Sin duda, el mayor reto se relaciona con el abasto y la disponibilidad en las clínicas, hospitales y centros de salud. Los sistemas de predicción o estimación de la demanda de medicamentos son deficientes y la compra anual “amarra” la disponibilidad, lo que no permite ajustarse a las variaciones en el transcurso del año; la administración de almacenes, sobre todo a nivel estatal, es un desastre por falta de controles y corrupción; las solicitudes de medicinas que realizan los puntos de demanda final –incluyendo las farmacias– son rígidas y se hacen entregas en fechas determinadas y escalonadas, en vez de bajo un sistema de abasto continuo y que responda a las necesidades específicas; y las farmacias carecen de sistemas automatizados de inventarios que reporten en línea los faltantes a los almacenes, entre otras deficiencias.

Si bien la compra consolidada es un avance, es necesario mejorar y perfeccionar los eslabones posteriores de la cadena de abasto de medicamentos a la población.

Twitter: @ruizfunes

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