Opinión

Complicidad homicida de autoridades en el caso Cuajimalpa

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Explosión de pipa de gas en el hospital de Cuajimalpa

La tragedia de la explosión de una pipa de GAS LP en el hospital materno infantil en Cuajimalpa, desnuda de cuerpo completo la hipocresía, negligencia y franca displicencia de las autoridades de seguridad no sólo en el Distrito Federal sino en todo el país. Es tras estos trágicos eventos que las autoridades reaccionan ante la evidencia que conocen desde hace casi veinte años, y que es que la distribución de gas LP mediante transporte en pipas, es de alto riesgo para la ciudadanía y la protección civil y que, es por ello, que desde hace muchos años esta práctica ha quedado prácticamente proscrita en el mundo desarrollado. En esos países se ha optado por la seguridad que otorga el gas natural mediante la distribución en ductos que, dados los adelantos tecnológicos en esa materia, se han eliminado casi en su totalidad tragedias como la de Contadero. México hizo la primera reforma energética post expropiación, en el año de 1996. Si bien es cierto dicha reforma no tuvo los alcances que se requerían para la modernización de la industria energética del país (por la oposición del PAN liderado en ese entonces por quien a la postre sería Presidente de la República, Felipe Calderón), también es cierto que se logró un avance importante en la entrada de capitales privados a la generación de electricidad y también, al transporte y distribución de gas natural. Desde el año de 1997 comenzaron a instalarse en México diversas empresas de gas natural con la perspectiva de modernizar las redes y dar seguridad en el manejo de este combustible por lo menos, en su manejo doméstico. Y fue a partir de entonces que dichas compañías tuvieron que enfrentarse a una guerra sucia, descarnada e inescrupulosa por parte de algunas distribuidoras de GAS LP mediante pipas y cilindros. Se evidenció que financiaban campañas ante los vecinos de diversas colonias para que se opusieran –incluso mediante el uso de la violencia- a la introducción de ductos de gas natural; se llevaron a cabo campañas de desinformación para instalar el miedo en los ciudadanos argumentando que el gas natural por ductos era muy peligroso, y de manera por demás reprobable, hacían un símil entre las explosiones de Guadalajara del veintidós de abril de mil novecientos noventa y dos con los riesgos de los ductos de gas natural. Técnicamente, no hay absolutamente ningún punto de relación entre ambas tecnologías y, sin embargo, el temor que se instaló en la sociedad fue aprovechado por el GAS LP para denostar y dejar fuera del mercado al gas natura…aunque sea mucho más seguro. De estas situaciones siempre se informó a la autoridad, tanto a la autoridad regulatoria de la CRE (Comisión Reguladora de Energía) y de la CFC (Comisión Federal de Competencia). Hace casi veinte años que el GAS LP hace guerra sucia y que las autoridades lo saben. No es nuevo. Pero a los diversos gobiernos que han tenido en sus manos los expedientes, les ha convenido más mirar hacia otro lado. ¿Las razones? Sólo ellos las saben. Pero el hecho es que hoy hay muertos y nadie asume su responsabilidad. Claro es que culpa de la empresa, pero también de las autoridades que no actuaron en su momento aún sabiéndolo. Eso es negligencia y delito por omisión. Que vergüenza que como siempre, ahora sí, después de ahogado el niño cierren el pozo…a pesar de que lo sabían hace casi dos décadas. Así se gobierna acá.

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