Opinión

Cómplices

 
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AMLO realizó hoy mitin en la Gustavo Baz. (Eladio Ortiz)

La voz se oyó en la mente de Gil: “se los advertimos, dijimos que nos iban a llevar al despeñadero. Pero estoy optimista, ahora hay un despertar ciudadano. Y es de sabios cambiar de opinión y vale más tarde que nunca. Vamos a volver a tener en nuestras manos el destino de nuestras familias. Morena es el camino, Morena es la esperanza de México”.

Gamés despertó con la frente perlada y el corazón a todo galope. Por fortuna, los sueños aún no son la realidad, pero a veces la realidad es peor que el sueño. Gil leyó con los ojos de plato: Liópez ha dicho en Guaymas, Sonora, que a estas alturas votar por el PRI o el PAN a sabiendas de que esos institutos políticos se “componen por ladrones, ya no sólo implica decir ‘soy una víctima, me engañaron’ sino que el votante también es corrupto, o cuando menos cómplice de la corrupción”. Lectora, lector, lo que acaban de leer no es producto de la mente delirante de Gil, se trata del discurso de Liópez en Sonora que apareció reproducido en su periódico La Jornada.

Liópez dice que si a usted le da la gana votar por el PRI o por el PAN, usted es un corrupto, como lo oye. ¿Cómo la ven? Sin albur. Contado así parece una locura, pero Liópez considera que los mexicanos que crucen la boleta a favor de esos partidos se convertirán en mexicanos corruptos. Y luego dicen que Liópez no es autoritario, ni antidemocrático. Oigan esto: “¿Qué no se han dado cuenta aquí que PRI y PAN son lo mismo?”. En cuanto al PRD, Liópez consideró que ese partido se pasó del lado de la mafia del poder, sus dirigentes “ya están podridos o están a punto de pudrirse”. Gilga no sabe si ya se pudrió o está en su punto.

Al servicio de la mafia
Dice Liópez: “para que quede claro, hay diez partidos y nueve están al servicio de la mafia del poder, unos de manera abierta, otros de forma encubierta o disfrazada, pero son paleros también. La mafia del poder tiene a su servicio a nueve partidos y sólo hay uno independiente: Morena”.

Gamés dio un reparo de caballo grande: si usted no vota por Morena es un corrupto. Más claro ni el agua. No es raro que así piense Liópez, hace años culpó a más de 800 mil ciudadanos, los que organizaron las elecciones ciudadanas, de participar en un fraude imaginario. Casi un millón de mexicanos conspiraron para robarle la presidencia de la República. ¿Otla vez alóz?

A veces Gilga quiere arrancarse los pelos, que no le faltan, cuando oye insensateces y barbaridades. Dice Liópez que si la compra de votos se arraiga, “ya nos llevó el tren, porque ellos tienen la fábrica de pobres, y cada vez habrá más: se les va a facilitar la compra de votos, comprar conciencias”.

Hacía muchos años que Gil no oía una interpretación más ofensiva de la pobreza, el pobre como un ser sin principios que vende su alma al diablo, su dignidad por un plato de lentejas. ¿Y éste es el defensor de los pobres? No somos nada.

Ebrard
La voz se oyó en la mente de Gil: "Hola, soy Marcelo Ebrard, tengo una nueva propuesta para ti, si no estás de acuerdo con tus gobernantes vamos a quitarlos mediante una nueva ley.

Tal vez tú hubieras votado por mí para presidente. Vota ahora por el águila naranja de Movimiento Ciudadano. Tú nos pones y tú nos quitas".

Gil miró al horizonte, ese lugar de promesas incumplidas (final inspirado) y dejó correr un río melancólico de imágenes pasadas. El Tribunal revocó el registro que el INE otorgó a Ebrard. Marcelo se ha llevado un varapalo del que no podrá reponerse. Adiós a una diputación plurinominal. Movimiento Ciudadano hizo su campaña publicitaria con un político quebrado. Ni pex, c’est la vie.

No deja de ser una extraña lección política que el caricaturista Calderón de su periódico Reforma ha puesto en palabras e imágenes inalcanzables. No se lo digan a nadie, pero efectivamente, Gil habría votado por Ebrard, pero Marchelo se “arrugó” dice Calderón, ante Liópez y entonces despeñó (en serio despeñó). Un posible candidato triunfador a la presidencia de la República mendiga una diputación plurinominal y se acerca al abismo de la prisión. No somos nada, o como dijo el poeta: no somos ni madres.

La máxima de D’Alembert espetó en el ático de las frases célebres: “La guerra es el arte de destruir hombres, la política el arte de engañarlos”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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