Opinión

¿Cómplices?

 
1
 

 

ME. Cómo cayó Duarte (I).

Los mexicanos sabemos poco acerca del funcionamiento de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda. Sabemos que existe, que monitorea y da seguimiento a operaciones sospechosas, de montos considerables, de transferencias o movimientos inusuales, y algunas otras generalidades. Pero nada más. No tenemos datos de qué sigue o investiga, se comprende la necesaria secrecía de las investigaciones, ni tenemos reporte alguno que transparente su acción y efectividad. Ya de rendición de cuentas, ni hablamos.

Este tema resulta especialmente trascendente cuando los mexicanos nos enteramos más y más –a cuentagotas hay que decir– de los hallazgos en el caso Javier Duarte y Veracruz. Hoy sabemos por ejemplo de retiros de enormes cantidades de billetes en efectivo (25 millones de pesos), de transferencias y adquisición de propiedades con nombres, recursos y depósitos de procedencia –por decir lo menos– sospechosa.

Para lograr esta compleja red de movimientos financieros y bancarios, para retirar kilos de billetes que hacen millones al sumar, el gobernador Duarte y sus operadores veracruzanos, necesitaron por fuerza, de la complicidad, omisión, vista desviada y franca asociación comisionista, de funcionarios y directivos bancarios. ¿De qué bancos? ¿Cuáles instituciones bancarias financiaron, apoyaron y sirvieron para estos movimientos? Es algo que nos tendrán que informar las autoridades, pero ¿y la Unidad de Inteligencia Financiera?

Se supone, eso dicen los expertos, que cada vez que se realiza una operación con estas características (efectivo, volumen, magnitud, singularidad, empresas desconocidas, rutas sin precedentes, etc) se encienden luces de alerta en la supuesta unidad y en la Secretaría de Hacienda. ¿No se encendieron las alertas?

¿Se encendieron y no hicieron caso? ¿El entonces titular de Hacienda supo de los casos exagerados, voraces y extravagantes del gobernador Javier Duarte y eligió, acordó, encubrirlo? ¿O informó al presidente de la República y recibió instrucciones de no ejercer acción ni investigación alguna? Alguien tendría que explicarnos. ¿No cree usted?

No solamente porque se cuestiona gravemente la eficiencia de la mencionada Unidad, sino de los propios bancos. No me diga usted que un gobierno retira 25, 30, 40 millones de pesos en efectivo, y el banco ¿no hace nada? ¿No notifica a sus superiores? ¿A sus comités de crédito, préstamos, finanzas? La Comisión Nacional Bancaria y de Valores tiene claramente establecidas una serie de regulaciones a este respecto. ¿Qué pasó? ¿Las pasaron por alto? ¿Eligieron no actuar y por ende incurrir en omisa culpabilidad?

Es impensable que un funcionario pueda mover, desviar, ocultar cantidades de dinero de estas dimensiones, y que no haya luces rojas en el sistema financiero. Resulta increíble pensar siquiera que una sucursal bancaria en el Puerto de Veracruz, en Xalapa o en otras entidades (como Oaxaca y su constante financiamiento por años a la CNTE) tenga a disposición esas cantidades de efectivo listo para retiros.

Tiene que haber planeación, programación, avisos, traslados de papel moneda. ¿Y nadie registra o toma nota?

La CNBV, la SHCP, la Unidad de Inteligencia Financiera deberían ser llamadas por una comisión especial del Senado, o por la PGR a responder por su inacción en esta materia, en este estado y contra este truhán que hoy se fuga de la justicia.

Twitter:@LKourchenko

También te puede interesar:

Mi gobernador ideal

Duarte y otras vergüenzas

Duarte y el PRI