Opinión

Competitividad inalcanzable

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World Economic Forum. (Reuters)

Se publicó el martes el índice de competitividad 2015-2016 del Foro Económico Mundial. A reserva de profundizar en el reporte, que suele tener información muy útil, permítame hoy intentar identificar el impacto de las reformas en la competitividad.

Para ello, utilizo los reportes de 2008 en adelante, y encuentro que los principales problemas que identifican quienes participan en la elaboración de este índice han cambiado de forma interesante. En 2008, el principal problema era la “ineficiencia de la burocracia”, y en segundo lugar aparecía corrupción, con 13 por ciento que lo identificaban como el principal problema. A partir de 2009, sin embargo, la corrupción empieza a crecer un punto, o punto y medio cada año, para ubicarse en este último reporte por encima del 20 por ciento, como el principal problema. El crimen, que en 2008 estaba apenas en 7.0 por ciento, creció rápidamente, alcanzó el primer lugar con 17 por ciento en 2011, y de ahí ha bajado al mismo nivel de la burocracia ineficiente, empatados en segundo lugar. Pero me llama mucho la atención lo que ocurre con las “regulaciones laborales restrictivas”, que estaban alrededor de 10 por ciento desde 2008 hasta 2012. De ahí en adelante, se van a 4.0 por ciento, coincidiendo con la aprobación de la reforma laboral. En sentido opuesto, las tasas impositivas, que eran el principal problema para 8.0 por ciento de las personas en 2008, bajó a 4.0 por ciento en 2012, y se dispara a 10 por ciento en el último reporte. Claramente, el crecimiento ocurre después de la reforma fiscal.

Si utilizamos los datos del informe, hay información muy interesante. Por ejemplo, en donde más hemos mejorado en estos siete años es en el indicador de innovación: pasamos de estar en el 40 por ciento más bajo del mundo a casi llegar al 60%. No es que sea un gran lugar, pero el avance sí es notorio. Hay evidencia, aunque menor, del impacto positivo de la reforma financiera y la de telecomunicaciones. De la educativa, todavía nada, porque apenas se ha logrado empezar con ella. En la mayor parte de los “pilares” de la competitividad, como se les llama a los 12 subíndices, nos mantenemos con pocos cambios, y con la misma tendencia del índice general, en el que hemos pasado del 55 por ciento al 60 por ciento. Otra vez, no es gran resultado.

Pero nuestro problema no está en los indicadores de eficiencia o innovación, en donde andamos regular. El problema serio está en la parte básica. Ahí, en el primer pilar, “instituciones”, México está en el 30 por ciento. Es decir, 70 por ciento de los países tiene mejor marco institucional que nosotros. Lógico, si ahí se mide corrupción, crimen, ineficiencia, etc. Hubo una mejora del 30 al 40 por ciento hacia 2012, pero nos regresamos en los últimos tres años. Adicionalmente, y es algo que merece atención, la estabilidad macroeconómica, en donde estuvimos arriba del 65 por ciento en 2009 y 2010, ahora anda en 45 por ciento. Aunque ha mejorado nuestra calificación crediticia, en deuda, y sobre todo en déficit gubernamental, nos nos va bien. En este último indicador, caemos 57 lugares de 2009 para acá.

En todos los indicadores de corrupción (que son percepciones) tenemos un deterioro muy serio en los últimos tres años, incluyendo la corrupción en el sector privado. Habrá quien crea que esto es lógico, después de la casa blanca, el tren de Querétaro y demás, pero el deterioro inicia en 2012, dos años antes de esos hechos. Coincide con la identificación de principal problema que, como le digo, crece desde 2009.

En comparación internacional, México sigue siendo un país de media tabla, pero de los primeros en América Latina. Dicho de otra forma, compartimos con el subcontinente la incapacidad productiva. Sólo Chile, Panamá y Costa Rica están mejor. No mucho estos dos últimos. Así que hay que entender mejor al continente, para entendernos nosotros.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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