Opinión

Competitividad en entidades federativas

Encabezado el evento por Don Valentín Díaz Morodo, presidente del Consejo Directo del Imco, se acaba de presentar el Informe de Competitividad de los Entidades Federativas, con información a 2012
-en virtud de la disponibilidad de información homogénea-, lo cual no considera los recientes acontecimientos en entidades como Michoacán y Guerrero.

El Instituto ha sido dirigido con inteligencia por Juan Pardinas, a quien tengo la fortuna de conocer hace ya algunos años, y se observa en sus trabajos una mejoría permanente. En este informe, como en los anteriores, “La Caja Negra del Gasto Público” publicado en 2010 y “¿Dónde quedó la bolita?”, hace dos años, aborda el tema de “Las Reformas y los Estados”, concretamente la responsabilidad de las entidades en el éxito de los cambios estructurales, entendiendo por competitividad la capacidad de los estados para atraer talento e inversiones. Analizan 89 indicadores, para sacar 10 subíndices.

Aparece el DF como la entidad más competitiva del país, seguido por Baja California Sur, Aguascalientes, Nuevo León y Querétaro, que promedian un per cápita de 116 mil pesos y una inversión per cápita de 110 mil pesos. Lo que contrasta fuertemente con las cinco menos competitivas, en orden decreciente, Durango, Tlaxcala, Chiapas, Oaxaca y Guerrero, con 59 mil pesos y 47 mil pesos per cápita respectivamente.

Tamaulipas, cayó seis lugares, quedando en el 18, mientras que Quintana Roo y el Estado de México subieron cinco lugares, ocupando la primera el lugar seis y la segunda el 16.

El texto del Imco se puede consultar en su página web.

Otras aspectos interesantes se observa al mapear la competitividad, que en los lugares 27 a 32 figuran cuatro entidades que dan al Pacífico: Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, las más pobres del país, que forman parte de las 10 entidades donde se concentran 67 por ciento de los policías reprobados, corren desde Sinaloa hasta Oaxaca, de acuerdo a lo que ayer presentó el presidente de la República.

En la presentación que hizo Juan Pardinas, también disponible, se destacan algunos indicadores, que muestran las grandes asimetrías que hay entre las entidades federativas. Por ejemplo, en tasa de homicidios por cada 100 mil personas, Yucatán es el positivo con 2.0 por ciento vs. Chihuahua con 71.9; mortalidad infantil por enfermedades respiratorias (muerte de menores de cinco años por cada 100 mil menores de esa edad) Nuevo León 3.9 por ciento vs. Estado de México con 49.4; Nuevo León con 23.2 por ciento de personas en pobreza multidimensional como porcentaje de la población total vs. Chiapas con 74.7; en ingresos fiscales propios destaca el DF con 47.2 por ciento vs. Tlaxcala con 3.5; Nuevo León tiene 42 por ciento de la PEA en el sector informal vs. 82 por ciento de Oaxaca; deuda pública como porcentaje de las participaciones: Tlaxcala con 0 por ciento vs 284 por ciento de Coahuila; en cuanto al tráfico aéreo, Quintana Roo con 306.2 por ciento (despegues y aterrizajes por cada 10 mil personas) vs 0.0 de Tlaxcala; etcétera.

Por supuesto que son revisables los indicadores y en algunos habría que considerar ciertos aspectos particulares, como el cero endeudamiento de Tlaxcala, cuya Constitución se lo prohíbe o que es una entidad federativa tan pequeña que no tiene aeropuerto.

Falta el análisis de las reformas estructurales y su impacto en las entidades federativas, que fue expuesto por quienes escribieron sobre el tema en el libro, como la maestra Jacqueline Peschard.

Por otra parte, el Inegi acaba de dar a conocer las cuentas corrientes y de acumulación de los gobiernos estatales y locales, donde podemos observar que del Valor Agregado Bruto (VAB) generado por los gobiernos de las entidades federativas, 44.9 por ciento se destinaron a servicios educativos, 44.3 por ciento a actividades de gobierno y 10.8 por ciento a servicios de salud y asistencia social.

Twitter: @davidcparamo