Opinión

Competencia, no coordinación


 
Ese era el ambiente que siempre prevaleció en la relación del ex presidente Felipe Calderón con los gobernadores del país, principalmente los no panistas.
 
 
A casi un año de que Calderón dejó la presidencia, los gobernadores que tuvieron que lidiar con él comienzan a dar a conocer detalles de esa ríspida, difícil relación. Miguel Ángel Osorio Chong lo vivió en carne propia cuando fue gobernador de Hidalgo. Hoy, como secretario de gobernación, ha declarado varias veces que ahora sí existe una verdadera coordinación con los gobiernos estatales, independientemente de su origen partidista.
 
 
Son públicas las peculiares características del carácter de Calderón: poco tolerante, proclive a la confrontación, belicoso, dicen algunos. Ese fue el sello de su gestión.
 
Recordemos que una de sus primeras acciones fue declarar la guerra al narcotráfico, aunque después negó haber utilizado el término ‘guerra’ por las implicaciones legales que tiene, aun cuando hay testimonios periodísticos de ello.
 
 
Son históricas las fotografías de Calderón vistiendo la casaca y gorra verdes del Ejército Mexicano con las cinco estrellas del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.
 
Durante mucho tiempo su único discurso en cualquier auditorio, sin importar el lugar o la fecha, fue la guerra contra la delincuencia.
 
 
Hoy se sabe, por ejemplo, que si algún gobernador quería mantener la atención de Calderón más de cinco minutos y entablar una conversación que realmente le interesara no había que hablarle de inversiones, crecimiento económico o nuevos empleos.
 
 
“Si se le hablaba de la policía o de la problemática local del crimen organizado, entonces te invitaba una cerveza y decía: a ver, platícame, gobernador. Era el ‘Top Cop’ de México”.
 
 
Aun así, la competencia no la coordinación, era permanente. “Si le mandabas un mensaje por el Blackberry para informarle de alguna detención importante, la respuesta era inquisidora e inmediata: ¿lo agarraron ustedes o nosotros?
 
 
“Nosotros, Señor Presidente... pero en coordinación con el Ejército”. Después de una pausa dramática, llegaba la respuesta seca: “felicidades, gobernador”.
 
 
Si la respuesta era que alguna dependencia federal había logrado la captura, entonces la respuesta era eufórica: “¿Ya ves, gobernador? ¡Estamos en la estrategia correcta!
 
 
¿Ya ves como sí funciona?”
 
 
Pero había otro elemento importantísimo: la política. En aquellos estados gobernados por el PRI con graves problemas de seguridad eran especialmente atendidos o desatendidos por el gobierno de Calderón. El objetivo era usar la inseguridad para desprestigiar al gobierno local y sacarle provecho partidista para el PAN.
 
 
Por cierto...
 
 
Rafael Moreno Valle se convirtió en el primer gobernador en secundar la iniciativa del presidente Peña Nieto y envió al Congreso poblano una iniciativa de reforma al Código Electoral para garantizar la postulación equitativa entre hombres y mujeres a las diputaciones locales.
 
 
Hasta el viernes.
 
 
Twitter: @cachoperiodista