Opinión

Comparativos de
crecimiento en el TLC

 
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Contenedor. (El Financero)

El Departamento de Comercio de Estados Unidos presentó su segunda revisión de rutina a la estimación del crecimiento económico al segundo trimestre. El PIB americano creció 3.9 por ciento anualizado respecto al primer trimestre. La cifra previa estimaba 3.7 por ciento. El dato equivalente en México, al segundo trimestre, con base en cifras desestacionalizadas publicadas por el Inegi es de 2.0 por ciento anualizado. (0.5 por ciento trimestral y 2.2 por ciento anual en base a cifras originales.)

La economía estadounidense se recuperó desde un crecimiento de 0.6 por ciento en el 1T-2015. Este importante dinamismo se logró gracias a un repunte de las exportaciones, una expansión más lenta de las importaciones, un incremento en el gasto del gobierno estatal y local, y una aceleración en la inversión fija no residencial que fueron parcialmente compensados por desaceleraciones en la inversión en inventarios privados.

El crecimiento de México es de alrededor de la mitad del crecimiento de nuestro principal socio comercial. A primera vista se ve muy bajo, pero para nuestro consuelo, el PIB de Canadá cayó 0.5 por ciento anual en el mismo segundo trimestre, acumulando dos trimestres consecutivos de contracción, por lo que técnicamente está en recesión.

Ambos socios comerciales de Estados Unidos se están viendo afectados entre otras variables por los precios de los hidrocarburos.

La economía de México está ahora sostenida por el mercado interno. Al segundo trimestre, y con base en cifras originales, el sector servicios aumentó 3.0 por ciento, el primario creció 2.7 por ciento anual, y el industrial subió sólo 0.5 por ciento anual. Dentro del sector industrial, la minería, en donde se refleja la caída en la producción de Pemex, cayó 7.6 por ciento, pero la construcción creció 2.8 por ciento anual y la manufactura 3.0 por ciento gracias a un importante repunte en el ramo automotriz.

Para julio, la economía mexicana creció 2.1 por ciento anual con base en cifras desestacionalizadas, y 2.0 por ciento en números originales. Por sectores los servicios siguen creciendo bien, a 2.8 por ciento resaltando el incremento de 5.0 por ciento anual en términos reales en las ventas a mismas tiendas de las cadenas asociadas a la ANTAD, la Industria sólo creció en 0.7 por ciento anual, y el sector primario quedó estancado.

Y hacia adelante, ¿cómo se ven las cosas? Le anticipo que no hay muy buenas noticias.

En Estados Unidos la Fed decidió mantener las tasas ante el ajuste observado en los mercados accionarios de Estados Unidos. Técnicamente, los índices de las bolsas de Nueva York han roto con fuerza, a la baja, sus promedios móviles de 200 días, afectados por el crack bursátil de la Bolsa de Shanghái. Para los analistas técnicos esto puede ser una señal anticipada de un cambio de tendencia de largo plazo. Una baja en los precios de las acciones americanas puede llegar a provocar una desaceleración de su mercado interno. Con esto pudiéramos prever crecimientos más moderados para el PIB estadounidense en el segundo semestre.

En México, como ya lo hemos comentado aquí, los indicadores más oportunos basados en la percepción de los agentes económicos han dado una señal de alarma de posible desaceleración. Como indica la caída por debajo del nivel de 50 puntos en el indicador IMEF no manufacturero de agosto, y la baja en el índice de confianza económica del Instituto Mexicano de Contadores Públicos del mismo mes, tanto en su componente sobre la percepción vigente como el de la percepción a futuro.

Por lo pronto le podemos anticipar que los datos de agosto pueden ser ligeramente mejores a los de julio. Con nuestro indicador Bursamétrica Anticipado de México (IBAM) estimamos que el IGAE de agosto podría ubicarse en 2.4 por ciento real anual.

De cumplirse esta estimación, y con el dato ya conocido de julio, podríamos estimar para México un PIB al tercer trimestre de 2.2 por ciento anual. Para todo el año, mantenemos nuestro pronóstico del 2.3 por ciento.

¿Qué puede hacer México para no desacelerarse más en un entorno tan complejo? Instrumentar una política fiscal responsable que impulse la inversión y el empleo, dado que la política monetaria va quedar supeditada a la política de la Fed cuando empiece la normalización de tasas de interés.

¿Y cómo lograrlo? El Congreso tiene la palabra. En sus manos está, por ejemplo, el hacer deducibles al 100 por ciento las prestaciones sociales a los trabajadores, y también es posible ampliar el beneficio de la depreciación acelerada a las grandes empresas que son las que pueden invertir. También es conveniente incrementar las deducciones al gasto de las personas físicas para que sea la sociedad la mayor fiscalizadora de la economía al exigir facturas por su consumo.

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