Opinión

¿Cómo va México con el tipo de cambio?

 
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El tipo de cambio es un factor que sin duda, aunque sea de manera coyuntural, brinda competitividad a la planta manufacturera de cualquier país. La paridad de la moneda nacional respecto a las demás es un elemento que puede ser determinante para que un país aumente sus exportaciones y obtener así un superávit en su balanza comercial, o bien, puede ser un elemento que lo haga relativamente caro y lo inunde de importaciones de manera que registre déficits en su balanza comercial. Esto es especialmente importante cuando se considera que los superávits comerciales se traducen en creación de empleos mientras que los déficits implican que los empleos se creen en otras naciones.

De esta manera tenemos que cuando un país ve su moneda depreciarse, se vuelve más barato respecto a otras naciones y esto provoca un impulso en sus ventas al extranjero y una limitación a sus importaciones; por su parte, si una nación ve su moneda fortalecerse respecto a otras, entonces significa que se volvió más caro y entonces sus exportaciones caen y sus importaciones aumentan al ser éstas más baratas.

Desde hace ya varios meses, ante la recuperación económica de Estados Unidos -sobre todo en materia de empleo- se han acrecentado las expectativas de aumento en las tasas de interés por parte del Banco de la Reserva Federal de dicha nación, lo que ha generado una gran volatilidad en los tipos de cambio del dólar respecto a la gran mayoría de divisas en el mundo. A continuación se presenta un análisis respecto a cómo le ha ido a México, y a otros países, en relación a estos ajustes cambiarios con el fin de determinar si ha ganado o perdido competitividad respecto a otras naciones relevantes en el comercio mundial.

En el comparativo del tipo de cambio promedio de mayo de 2014 respecto al promedio de los primeros 15 día del mismo mes de 2015, tenemos que el dólar estadounidense se ha apreciado 11.1% respecto al peso argentino, 36.3% respecto al real brasileño, 10.7% respecto al dólar canadiense, 9.1% respecto al peso chileno, 21.9% respecto al euro, 24.6% respecto al peso colombiano, 13.5% respecto a la rupia de la India, 18.2% respecto al peso mexicano, 45.2% respecto al rublo ruso, 6.1% respecto al won de Corea del Sur y 2.9% respecto al dong de Vietnam. Por su parte, el yuan de China se ha apreciado 0.5% respecto a al dólar de Estados Unidos.

En términos simples esto significa que en el lapso de un año los productos mexicanos se hicieron relativamente más baratos respecto a Estados Unidos, Argentina, Canadá, Chile, India, Corea, China y Vietnam; y paralelamente nos hicimos más caros respecto a Brasil, la zona euro, Colombia y Rusia.

Esto implica que los empresarios mexicanos podrían comenzar a incursionar en varios nuevos mercados, pero de manera simultánea, que debemos cuidarnos de naciones como Brasil, la cual ahora tiene precios relativamente más bajos y además tiene ambiciosos planes de salir a conquistar con sus exportaciones los mercados de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos a través de ambiciosos planes financiados por su gobierno federal.

Otro aspecto que es importante mencionar es que México actualmente, con un tipo de cambio en torno a los $15.30 pesos por dólar apenas se encuentra en una situación de competitividad, ya que si hacemos un análisis para determinar el tipo de cambio teórico de equilibrio arrastrando los diferenciales de inflación acumulados de 1997 a la fecha entre nuestro país y los Estados Unidos, vemos que el tipo de cambio de equilibrio es precisamente el de $15.30 pesos por dólar. Así que en la actualidad podemos afirmar que el peso no está ni sobrevaluado ni subvaluado desde una perspectiva teórica. Esto es muy positivo e impulsará nuestras exportaciones después de haber atravesado por periodos de sobrevaluación del peso entre 2010 y 2014, lo que restaba competitividad a los productos hechos en México y provocaba mayores volúmenes de importaciones.

No obstante lo anterior, en materia de comercio exterior hay varias asignaturas pendientes por resolver, entre ellas el gigantesco déficit comercial que tenemos con las naciones del continente asiático, el cual fue en el año 2014 superior a los 110 mil millones de dólares. Este déficit se concentra básicamente con tres naciones: China, Corea y Japón, y lo peor del caso es que es crónico ya que aumenta año con año.

Para hacer frente a este gran déficit ya se dio el primer paso, que es tener un tipo de cambio competitivo. Pero además de lo anterior, también es muy importante tomar medidas tales como continuar combatiendo frontalmente el problema de subvaluación en las aduanas mexicanas, sobre todo de los productos originarios de China; y debemos tener una actitud más agresiva por parte de las empresas mexicanas para salir a conquistar los mercados asiáticos, para lo cual es fundamental que instituciones como Proméxico y Bancomext brinden los apoyos suficientes a las empresas mexicanas, y que seamos cuidadosos a la hora de negociar acuerdos comerciales de manera que no entreguemos nuestro mercados a dichas naciones sin obtener una verdadera reciprocidad por parte de ellos.

Dado todo lo anterior, y la debilidad del mercado interno, el gobierno federal debería emprender un ambicioso plan para revertir el déficit comercial con las naciones asiáticas. Esto es muy importante porque esto generaría los empleos que se requieren para abatir el desempleo (2.2 millones de personas estaban desempleadas en el primer trimestre de 2015 de acuerdo al INEGI) a razón de al menos unos 50 mil por cada mil millones de dólares que podamos sustituir de importaciones con producción local.

El tipo de cambio peso-dólar se mantendrá por arriba de los 15 pesos por dólar durante lo que resta del 2015 y buena parte de 2016, ya que la presión por la eventual alza en las tasas de interés en Estados Unidos lo mantendrá presionado, por lo que esta coyuntura debe ser aprovechada. Esperemos que la Secretaría de Economía le exija mayores resultados a Proméxico y Bancomext, los empresarios hagan lo propio para incursionar en nuevos mercados, y la Cámara de Diputados aumente el presupuesto para los apoyos al comercio exterior en 2016. No debemos permitir que con el pretexto de que el 2016 será de menores recursos vayan a recortar apoyos para organismos como Proméxico y Bancomext.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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