Opinión

¿Cómo te afecta la reducción en las tasas de interés?

Claramente como una forma de impulsar el aparato productivo, el Banco de México redujo su tasa de referencia en medio punto, situándola en 3.0 por ciento. Esta medida lleva consigo un mensaje muy importante para las finanzas personales.

Después de que los pronósticos de crecimiento del PIB se habían venido ajustando cada vez a menos, la decisión sorpresiva de inducir una baja en tasas puede ser tomada como una medida desesperada para generar dinamismo en la actividad económica. En contrapartida, el efecto inmediato para las familias es que los rendimientos para los instrumentos financieros caerán aún más.

Si ya de por sí los bancos están ofreciendo tasas ridículas, ahora será peor, por lo que no alcanzan a compensar el incremento de los precios. En algunos casos llegan a ser inferiores al 1.0 por ciento, en tanto que la inflación que reporta el instituto central es de 3.5 por ciento en términos anuales.

Peor si lo comparamos con la canasta de cada familia, regularmente uno tiene la percepción de una alza en precios mucho mayor. Tan sencillo como preguntarse si el costo de los artículos que adquiere se elevaron sólo 3.5 por ciento en un año.

Este es un ejemplo muy claro de cómo una medida podría beneficiar en lo general y perjudicar en lo particular. Es decir, con la reducción de las tasas de interés se incentiva el consumo y el endeudamiento, mientras se castiga la inversión.

El aumento en la demanda general podría apoyar a la producción y al empleo, pero perjudica a quienes están tratando de hacer un patrimonio a través de los instrumentos financieros tradicionales.

En pocas palabras, si usted quiere tener una ganancia real habrá que buscar en otras alternativas que necesariamente tienen más riesgo, como serían instrumentos de deuda de empresas o dirigirlo al mercado bursátil.

Ahora bien, el supuesto beneficio para quienes quieran endeudarse es muy relativo, porque el margen de intermediación de los bancos sigue siendo muy alto y medio punto en el costo del crédito no hace gran diferencia.

Por lo pronto, la señal es muy clara y una recomendación es revisar el destino del patrimonio para elegir la mejor oportunidad. Se hace imprescindible llevar a cabo una buena investigación de opciones y definir si se opta por una de mayor riesgo con tal de buscar mantener el poder adquisitivo. La decisión es suya.

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