Opinión

Como siempre, faltó Andrés Manuel

  
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AMLO

Aunque los tres cargan con el desprestigio propio de sus partidos, fue interesante ver el debate entre los presidentes del PRI, PAN y PRD. Sería deseable que ese tipo de intercambios fueran obligatorios, utilizando los tiempos que actualmente se desperdician en spots que nada dicen.

Porque de lo contrario el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, se negará de por vida a debatir con quien sea y simplemente continuará con el juego que le da estabilidad, la crítica a todos, sin confrontarse directamente.

En el debate convocado por Carlos Loret de Mola, en Televisa, tanto Ricardo Anaya como Enrique Ochoa se asestaron duros ganchos al hígado, con una leve victoria para el panista, pero sin llegar al nocaut.

Sin duda el debate nos mostró a un PRD que pierde fuerza, que no agrede, que no lleva datos precisos, que ya no parece la oposición que conocíamos.

Quizá el mejor golpe que asestó el panista Ricardo Anaya al priista Enrique Ochoa Reza fue la demostración de que el precio de la luz fue utilizado por el gobierno con fines electorales. Otro momento que no tuvo respuesta convincente por parte de Ochoa fue el tema del finiquito millonario que recibió cuando renunció a la Comisión Federal de Electricidad para irse a presidir el PRI.

En contra partida, Anaya no tuvo respuesta cuando se le recordó que fueron ellos los que entregaron la educación a Elba Esther Gordillo y a los sindicatos. Y no fue convincente al hablar de la corrupción, los 'moches' y el cobijo que han dado a Guillermo Padrés y a Miguel Ángel Yunes.

Alejandra Barrales fue mesurada en exceso, mientras que PAN y PRI se quedaron con los reflectores. Y algo muy importante, después de este debate seguimos sin saber dónde está la realidad, porque quedó claro que las cifras dependen de quién las presenta.

En fin, debería ser obligatorio, en horario estelar, con una sola regla: probar lo que se dice. Y que gane el mejor.

15 MINUTOS
En el ISSSTE tienen la política de que cada médico de la clínica de primer nivel dedique sólo 15 minutos a cada paciente. Este médico debe, en ese lapso, definir si la persona que tiene enfrente sufre de una enfermedad terrible que requiera de un pase para especialidades, o bien, si simplemente busca atención.

Pero además del diagnóstico en esos 15 minutos, tiene que leer el expediente, hacer la nota de la consulta, llenar los pases si requieren de otro servicio, hacer las recetas que sean necesarias, que en muchas clínicas se tiene que hacer a mano porque no hay computadoras.

De acuerdo con información del ISSSTE, desde 1992 el Grupo Interinstitucional Básico de Evaluación de la Secretaría de Salud indicó que el promedio por consulta es de 15 a 20 minutos, por lo que en un horario de ocho horas tienen que atender a 32 pacientes, y eso si no falta otro doctor, porque en se caso se distribuye su consulta.

Algunos médicos ya se acostumbraron y se han convertido como en secretarias, que principalmente llenan recetas, sobre todo para los pacientes con enfermedades crónicas, pero otros piensan que cosas tan sencillas, como ir al baño en su ocho horas de trabajo, les quita un precioso tiempo que pueden dedicar al paciente.

Y temen den un diagnóstico equivocado como puede suceder con un dolor en el pecho por un infarto, que puede parecerse al de una úlcera estomacal y que puede llevar a la muerte a uno de sus pacientes.

Twitter: @ginamorettc

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