Opinión

Como si nada

 
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El Chapo

La lectora y el lector ya lo saben. Cuauhtémoc Blanco ofreció un discurso en la escuela Benito Juárez. Durante su intervención dijo esto: “Muchas gracias, directora Hortensia, gracias, licenciado Benito Juárez García… ¡Perdón!”. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: no tenemos remedio: no sabemos leer. El presidente municipal de Cuernavaca no sabe interpretar los signos que están escritos en un papel. Por lo demás, no es mala idea agradecerle siempre a un héroe su presencia. Gamés agradece a Miguel Hidalgo y Costilla que se haya tomado la molestia de venir al amplísimo estudio y acompañar a Gilga en la lectura de sus periódicos. Gracias don Miguel y, por cierto, ya le urge un corte de pelo. Gil cree a pie juntillas que no hay nada más peligroso que la estupidez. No por nada Albert Camus decía: la estupidez insiste siempre. El Cuau insiste y Cuernavaca no resiste.

EL DIABLO DEL ABOGADO
Su periódico Milenio ha dado a conocer los mensajes que intercambiaron la actriz Kate del Castillo y el criminal Guzmán Loera. Hablando de estupidez. El delincuente más buscado del mundo envía y recibe mensajes como si no fuera el prófugo de la justicia más buscado. Hola, amiga, que gusto saludarte, aunque sea por este medio. Como si nada, el capo le dice que está en Sinaloa, que ella podría tomar un vuelo a Mazatlán y que lo puede visitar en su rancho.

Gamés se devana los sesos: ¿no es una estupidez colosal de El Chapo pensar que puede intercambiar mensajes con Kate del Castillo sin que sus perseguidores lo alcancen? ¿En qué se parecen la estupidez y la soberbia? En que ambos rasgos de la personalidad, por decir así, niegan a la realidad: tráigase su vino, Kate, a mí me gusta el tequila y el Buchanan’s, pero me tomo con gusto un tequila del que traiga, y champaña; total, nada más me persiguen unos diez mil efectivos de la Marina y del Ejército.

Ah, l’amour: yo te cuido más que a mis ojos, Kate. ¿En qué se parecen la ambición y la estupidez? En que desconocen los límites. A mí nadie me ha cuidado. Anjá, soy basurita que el viento voló y les digo mi verdad: la arisca no era burra. ¿O cómo era?

Gil abandonó el mullido sillón y caminó sobre la duela de cedro blanco mientras cavilaba sin esperanza de llegar a una conclusión: los que saben, calculan que El Chapo ha tenido que ver directa o indirectamente con unas 45 mil muertes. Ese es el hombre que cuidaría a Kate. Dicen que Al Capone era capaz de momentos de una ternura desbordada, sobre todo después de matar a palos a alguien que sencillamente le caía mal.

Que traiga al actor y si quiere traer a una caravana que se la traiga, nomás faltaba, pero dile que vamos a bailar. Ah, l’amour abre puertas y ventanas, limpia las almas, enaltece los corazones. Jala más el Triángulo Dorado que dos carretas. ¿Así era la cosa? Ah, le triangle doré.

INTIMIDAD
Gil imaginó al asesinazo cantando mientras camina por un sendero de su rancho: “Amor mío tu rostro divino/no sabe guardar secretos de amor/Ya me han dicho que estoy en la gloria/ de tu intimidad. ¿En qué se parecen la estupidez y la cursilería? En que el ejercicio de ambas privilegia las falsas emociones. Denle el Black Berry, si se puede color rosa, mejor. La guapa no sólo aceptó sino que propuso un proyecto fílmico para realizar la autobiografía de la vida de un criminalazo. Hay que ser un estúpido y una estúpida, ¿o no?

Por lo demás, Sean Penn es simplemente un fanfarrón. Eso pasa cuando algunos actores convierten su fama en activismo y su poder en deseos de hacer el bien a la humanidad. Gamés conoce a varios por estos rumbos. Ahora mal: Gilga siempre huye como de la peste de todos aquellos que se sienten poseídos por graves misiones sociales, la mayoría de las veces encubren a un estúpido.

La máxima de Voltaire espetó dentro del ático de las frases célebres: “La estupidez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que la padece, sino los demás”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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