Opinión

Cómo sí hacer efectiva la participación de la sociedad en la escuela

 
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Clases. (Cuartoscuro)


Por Fernando Oziel Cruz Evangelista.

El 25 de agosto presentamos en este espacio una reflexión sobre la escuela que queremos. Junto a 123 organizaciones de la sociedad civil, proponemos cuatro ejes de acción que consideramos necesarios para la transformación del sistema educativo: 1) Respetar y promover a las y los maestros; 2) Hacer realidad un nuevo proyecto educativo; 3) Gastar adecuadamente en educación; y 4) Hacer efectiva la participación de la sociedad, tema que comentaré hoy.

Después de 23 años de promover en el país la participación social en las escuelas, ésta ha seguido un espiral de inconsistencia e invisibilidad para los ciudadanos. De acuerdo con la Ley General de Educación: “En el sistema educativo nacional deberá asegurarse la participación activa de todos los involucrados en el proceso educativo, con sentido de responsabilidad social, privilegiando la participación de los educandos, padres de familia y docentes”. Por ello, las reformas legales en materia educativa de 2013 buscan darle autonomía de gestión a las escuelas con la intención de contribuir a mejorar la participación social.

El Estado debe ofrecer mecanismos y/o alternativas para que todas y todos podamos participar activamente en la vida escolar de manera sistemática y propositiva. Sin embargo, la evidencia demuestra que estos procesos no se están implementando o, en el mejor de los casos, no están funcionando en condiciones adecuadas. La ley mandata que se debe impulsar, por ejemplo, el desarrollo de las capacidades de los padres de familia, la rendición de cuentas en la comunidad escolar por parte del director y la incorporación efectiva de un sistema de respuesta a quejas y sugerencias para escuchar y recuperar la voz de todos.

Esta situación ha generado cierto grado de inconformidad en los maestros y las familias, y contrasta fuertemente con el discurso de pertinencia y eficacia en la atención por parte de la autoridad educativa.

Es necesario cambiar la dinámica de la participación social en las escuelas. No basta generar proyectos si estos no impactan de una manera progresiva y con sentido en la atención y en el aprendizaje de las niñas, niños y jóvenes que asisten a la escuela. En este sentido es indispensable escuchar la voz de las y los maestros para generar un clima de confianza y que sirva como punta de lanza hacia la integración de la sociedad en la escuela que queremos.

En este panorama, desde la sociedad civil proponemos acciones de cómo sí asegurar la participación activa y propositiva de cada uno de los actores que inciden en la vida escolar:

• Sistema de respuesta a quejas, denuncias y sugerencias. Crear un nuevo sistema de quejas y denuncias con atención personalizada, en línea y telefónica, con registro público y confidencialidad de datos, así como reformar los lineamientos específicos para los diferentes tipos de evaluación docente para incorporar la obligación de establecer, difundir y facilitar el acceso al sistema de quejas y denuncias en todos los procesos de evaluación docente.
• Jornadas de transparencia y rendición de cuentas. Desarrollar una estrategia para asegurar que se lleven a cabo jornadas de transparencia en todas las escuelas del país: expedir lineamientos con los contenidos mínimos del informe de labores, abrir dentro del SIGED la sección SIGED-Escuela para que los directores puedan subir la información de su escuela directamente a la plataforma y emitir un reporte de cumplimiento con las jornadas de transparencia cada ciclo escolar.
• Fomentar la participación activa de las familias en la escuela. Incorporar en los lineamientos sobre los programas de gestión escolar una ruta de trabajo por ciclo escolar con los padres de familia para el mejoramiento de los aprendizajes de las niñas, niños y jóvenes. Así, formular una estrategia para el fortalecimiento de las capacidades de crianza, educativas y participativas de los padres y madres de familia.

En una democracia, la exigencia de la sociedad por una educación de calidad es un derecho que todos debemos respetar. Sin embargo, esta exigencia debe estar acompañada de la participación de todos nosotros.

Alcanzar la escuela que queremos requiere de nuestra total atención y participación. Por ello, acerquémonos a los espacios y momentos que brinda la escuela – y abramos otros nuevos – donde el diálogo sea la base de la construcción de metas en común.

El autor es Coordinador de Líderes Educativos, Mexicanos Primero.

Twitter:@FhernandOziel

www.mexicanosprimero.org

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