Opinión

¿Cómo sería nuestra vida con un Registro Nacional de Identidad?

 
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[No todos los interesados han podido votar por no llevar consigo su credencial de elector. / Cuartoscuro] 

Aunque el hubiera no existe, frecuentemente en nuestra vida diaria nos preguntamos qué hubiera pasado si. ¿Qué hubiera pasado si se hubieran aprobado la reforma energética y la reforma fiscal a principios de este siglo? Por ejemplo; sin duda el país estaría en una posición muy diferente.

Una reflexión similar me hago frecuentemente cuando pienso lo que hubiera pasado si los diferentes intentos de tener un Registro o una Cédula Nacional de Identidad para todos los mexicanos hubieran tenido éxito. Cómo se hubiera simplificado la vida para realizar una serie de trámites, inscribir a un hijo en el sistema educativo o en el sistema de salud, sacar un pasaporte, solicitar una beca o casarse por ejemplo; no se requeriría buscar todos nuestros papeles y en original, con nuestras simples huellas podríamos identificarnos.

En temas más sensibles, como las personas desaparecidas, o los niños robados, sería mucho más sencilla la búsqueda, por no hablar del robo de identidad o de cómo sería más complicado evadir la justicia con un nombre y un ‘INE’ falso. Cabe imaginarse la disminución dramática de la corrupción en los trámites y servicios.

Un sin número de políticas públicas podrían ser mucho más efectivas de contar con un Registro Nacional de Identidad con datos biométricos.

Escuche, por ejemplo, una conversación sobre la dificultad de dar de alta en el Seguro Social a los jornaleros agrícolas y los familiares que viajan con ellos por no tener papeles. Con un Registro Nacional de Identidad con datos biométricos se acabarían los pretextos.

Imagínense llegar a un hospital y con las huellas poder demostrar que uno está inscrito en el Seguro Popular, en el IMSS o en el ISSSTE; y con un poco más de esfuerzo el tipo de sangre, las alergias que padecemos y nuestro expediente médico. Imagínense poder identificar que en un desafortunado accidente fallece alguien que había decidido donar sus órganos ¿Cuántas vidas se salvarían?

Nada de esto es hoy ciencia ficción, como tampoco lo es pensar que se evitaría la duplicidad en los programas públicos, se focalizarían mejor a los beneficiarios y se incrementaría la inclusión financiera.

Pero ni siquiera el CURP hemos hecho bien. La Auditoría Superior de la Federación al evaluar la Cuenta Pública 2015 señaló que “al existir duplicidad en los registros al asignarse más CURP que población, esta clave no cumple con la característica de ser individual”. Lo anterior dado que se habían asignado cerca de 179 millones de Claves Únicas de Registro de Población (CURP) para una población estimada en 121.5 millones de habitantes, un sobre registro de 46.4 por ciento, aun cuando existen entidades federativas con una cobertura muy baja en la asignación de la CURP como Baja California con 13.7 por ciento, Baja California Sur con 19.8 por ciento y Quintana Roo con 42.8 por ciento.

Pensar que fue en 1990 cuando derivado de las reformas en materia electoral se estipuló en el artículo 36 de la Constitución Política la obligación de los ciudadanos de inscribirse en el Registro Nacional Ciudadano. Ya es tiempo de hacerlo bien.

El autor es profesor asociado del CIDE.

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