Opinión

¿Cómo pueden ponerse de acuerdo las parejas jóvenes?

Una realidad de nuestros tiempos es que los jóvenes se casan a mayor edad y regularmente trabajan ambos; ello entraña un reto importante en la administración de las finanzas personales.

Un desafío especial es vencer el individualismo en las parejas, causante de desavenencias económicas que pueden llegar -en el peor de los casos- a la separación; esto es una lástima cuando hay forma de ponerse de acuerdo desde un principio, si se tiene la voluntad y un enfoque hacia la negociación.

Hay dos puntos de referencia en la administración del hogar: bien funcionan como “room mates” y cada quien hace sus propios gastos, aportando para los requerimientos comunes o, del otro lado de la moneda, se sitúa todo el recurso en una sola bolsa y decide uno de los dos.

Ambos extremos son igual de complicados, pues si cada quien hace sus gastos se tiende a ser ineficiente y se subvaloran los proyectos de largo plazo y, en contrapartida, dejar toda la decisión en uno de los cónyugues tarde o temprano provocará un conflicto.

Haciendo a un lado la lucha de géneros, es importante llegar a objetivos comunes en la familia.

Es crucial tener clara la visión y las metas de vida para establecer patrones de ahorro y sacrificio de compras presentes para obtener un consumo futuro más ambicioso.

Debemos reconocer que hay personalidades con mayor propensión a ahorrar o a gastar y para evitar caer en extremos indeseables de excesiva austeridad o despilfarro, es primordial fijar las reglas del juego.

La sugerencia es dividir la administración en tres partes. Primero, tener definido cuánto se requiere para la operación cotidiana de la casa durante el año, para lo cual nos sirve el presupuesto. Después de separar esa cantidad en término de aportación, el segundo paso es fijar el ahorro en porcentaje o monto absoluto y, finalmente, dejar como remanente cuánto queda para cada quien como parte de sus propios recursos.

Es básica la comunicación y la transparencia en el manejo financiero. Estoy seguro de que con el tiempo el individualismo se va diluyendo y las metas en común empiezan a tener mayor peso.

Es prudente establecer en qué gastar y en qué dejar de hacerlo, además de fijar niveles mínimos de ahorro y estar muy conscientes en cuanto a los compromisos de deuda adquiridos.

Otro aspecto son los seguros mutuos para la protección de la familia. Si la mujer aporta a la casa y de ella depende también la solvencia financiera, estrictamente debería estar cubierta.

Twitter: @finanzasparami