Opinión

Cómo evitar los colapsos financieros

 
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Facciones. Desesperación. Rostros. Preocupación. (Reuters)

Por Sergio Hernández González.

El autor es expresidente del Comité Técnico Nacional de Gobierno Corporativo y Jurídico Financiero del IMEF.

La obligación más importante de cualquier empresa es producir utilidades que le permitan continuar ofreciendo productos y servicios a la sociedad y crecer. Lo anterior se logra mediante estrategias propias de la empresa y con un buen gobierno corporativo que guíe su actuar.

Los colapsos financieros ocurren constantemente. Existen los “actos de Dios” (tsunamis, terremotos, etc.) que se cubren con seguros, pero algunos otros que se deben a errores y omisiones de los Consejos de Administración por falta de ética. La mala suerte no existe y sólo se puede exigir ética si se predica con el ejemplo.

El problema de la falta de ética está presente en todos los niveles. No todo lo técnicamente factible es éticamente aceptable. No todo lo lícito es ético.

La causa más importante de la falta de ética es la impunidad. Diariamente, en los medios de comunicación se habla de corrupción en los sectores público, social y privado. El pecado es de obra u omisión. El transgresor de normas debe reparar el daño y ser castigado. A mayor jerarquía corresponde mayor responsabilidad de buen comportamiento. Si la ética no se derrama desde la cúspide no podrá descender a todo el personal. Estas líneas están dirigidas al sector empresarial y de ahí nuestras conclusiones.

Cabe recordar que el Consejo Coordinador Empresarial emitió el Código de Mejores Prácticas Corporativas, el cual establece cómo debe gobernarse una empresa y las disposiciones relativas a sus operaciones, información financiera, auditoría, respeto a leyes y estatutos, protección a accionistas minoritarios, Consejo de Administración, Administración de Riesgos y Plan de sucesión, en sí, preceptos que deben aplicarse en todas las organizaciones.

Bajo este contexto, el Comité de Gobierno Corporativo del IMEF recomienda:

1. La existencia de un Código de conducta al interior de las empresas, cuya difusión entre sus miembros esté garantizada y las violaciones, penalizadas.
2. Que el Consejo de administración, el director general y todos los funcionarios prediquen con su buen ejemplo.
3. Si bien no podemos resolver el problema de la impunidad, sí está en nuestras manos contribuir con actitudes cívicas valientes.
4. El buen gobierno corporativo rinde gran valor económico. Ser ético es mucho más rentable que no serlo.
5. Hay que difundir las normas, leyes, reglamentos y disposiciones que promueven la ética.
6. A mayor autoridad corresponde una obligación mayor de ser ético.
7. La mejor escuela de ética es la familia clásica, o sea padres e hijos bien educados, con enseñanza y ejemplo.

En contra parte, es necesario evitar la falta de ética, y como ejemplos se mencionan:

1. La falta de independencia real de los consejeros independientes que son amigos de los patrimoniales y directivos, tolerando todo tipo de actitudes.
2. No consultar a asesores expertos externos, peritos en temas de controversia. La complejidad de muchos asuntos requiere consejos de asesores especializados.
3. No pugnar por la transparencia en todas sus formas y obtener información profunda.
4. No leer la información proporcionada por la administración antes de los consejos.
5. No obtener información suficiente sobre la administración de riesgos de todo tipo.
6. No exigir la existencia de capital y liquidez suficientes.
7. No exigir alta calidad en los activos.
8. No profundizar en la forma de compensar a los directivos de alto nivel
9. No investigar a fondo la calidad de las utilidades.
10. No prever los efectos de lo que está haciendo la competencia, y que puede desplazar los productos o servicios propios.
11. La ausencia de una evaluación de la obsolescencia de los productos y servicios propios.
12. Ignorar los programas de cumplimiento de obligaciones y los efectos de litigios.
13. No evaluar al personal y no despedir al incumplido.
14. La existencia de comités y órganos intermedios operando por razones de cumplimiento y no de interés en el negocio.
15. Por parte de los consejeros independientes, no exigir recursos para actuar y cumplir con su obligación.
16. No cuestionar los asuntos que se alejen de la ética.

En sí, para el IMEF es importante señalar que un colapso financiero puede ser originado por diversas razones y es un riesgo latente en todo tipo de organización. Ninguna está exenta de tal situación, pero el establecimiento de un buen Gobierno Corporativo puede evitarlo, bajo normas donde el actuar ético se anteponga a todo tipo de interés particular, de manera que se puedan prevenir y abordar dificultades financieras propias de la empresa y salir airoso de ellas.

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