Opinión

¿Cómo afectarán las reformas en los bolsillos?

13 diciembre 2013 5:2

 
Iniciamos y terminamos el año con el revuelo de las reformas estructurales. Me imagino que, para muchos, escuchar sobre aspectos tales como el Pacto por México; los acuerdos en el Poder Legislativo, o sobre las miles de notas publicadas en los diarios, representa un mundo que en nada incumbe a la vida cotidiana; sin embargo, la realidad es muy diferente, porque puede cambiar completamente la perspectiva personal.
 
 
Ahora mismo se discute la reforma energética y falta la instrumentación de leyes secundarias para la operación de otros tantos cambios. Es decir, el impacto será paulatino y ofrecerá ventajas y riesgos en nuestro entorno para los próximos años. Reflexionemos al respecto.
 
 
1.- Uno de los objetivos centrales es que el país tenga capacidad para crecer a tasas más elevadas. Por ejemplo, la estimación del PIB para 2013 está ligeramente por arriba del 1 por ciento, cuando se requiere hacerlo a un ritmo de al menos 4 por ciento para darle empleo a quienes van ingresando al mercado laboral.
 
 
Por tanto, si las reformas tienen éxito, como algunos especialistas auguran, habría en México oportunidades de trabajo, pero ello no significa que sea una demanda de plazas homogéneas en términos de especialistas.
 
 
Si se quiere disfrutar de esta posible ventaja hay que tener la habilidad de “apostarle” a un área que sea aprovechada por las nuevas inversiones, como serían por ejemplo las vinculadas al sector energético, automotriz o aeronáutico, por mencionar algunas de ellas. Más aún, en cada especialidad se generarán negocios vinculados con la transformación del país.
 
 
2.- En el terreno de las finanzas personales hay un efecto directo en los impuestos y la elevación de los precios, como producto del espíritu recaudatorio por parte del gobierno.
 
 
Como se perfila el escenario futuro, el ingreso real disponible se reducirá, dependiendo del nivel de percepciones que tengan las familias. Esto obliga a ser cauteloso en la planeación y cuidar el presupuesto, porque de otra manera podría sacrificarse el ahorro o elevarse el endeudamiento sin darse cuenta a tiempo.
 
 
3.- Otro de los impactos directos ante las nuevas reglas y mayor competencia, es que los bancos eleven los recursos para prestar y las tasas de interés disminuyan. Ante esto, sería fácil tomar un compromiso de largo plazo para opciones que enriquezcan la calidad de vida o den oportunidades de crecimiento.
 
 
Del otro lado de la moneda, el reto será evitar sucumbir ante la tentación de sobreendeudarse y es necesario cuidar la capacidad de pago.
 
 
4.- La mala noticia es que se está dando facilitad a las instituciones financieras para el cobro de los créditos. Si bien esto terminaría con la cultura de no pago, esta disposición afectaría en forma expedita el patrimonio personal a quienes caigan en insolvencia.
 
 
5.- Por otra parte, se está buscando elevar la inclusión financiera; es decir, que un mayor número de población tenga acceso a los servicios bancarios. Claro, esto implica una responsabilidad para los usuarios con las consecuencias de tomar malas decisiones.
 
 
Es un hecho que se les están dando atribuciones a los organismos reguladores con la posibilidad de que los clientes se “defiendan” de malas prácticas.
 
 
Todo esto conduce a la necesidad de acrecentar la cultura financiera para aprovechar las oportunidades, pero también para cuidarse de no caer en problemas.
 
 
Entre mortales…
 
 
Una lectora desea solicitar un crédito para el desarrollo de su nueva empresa y quiere saber las tasas que están actualmente en el mercado.
 
 
No hay una información concentrada en relación a los costos del crédito, dado que se trata de una negociación en particular, pero puedo adelantar que los márgenes son muy amplios y van desde 8 por ciento, hasta el 25 por ciento, dependiendo del banco.
 
 
Una sugerencia sería acudir a la Secretaría de Economía o a sus delegaciones estatales para asesorarse de las alternativas de obtención de recursos de programas de apoyo a emprendedores y para las micro, pequeñas y medianas compañías.