Opinión

¿Cómo afecta la resiliencia a las finanzas personales?

¿Quién no ha sufrido una crisis económica en algún momento de su vida? Muy probablemente la forma en que se enfrentó marcó su capacidad para sobrellevar los escollos futuros. Es aquí en donde la resiliencia toma un papel fundamental.

Cuando alguien pide un consejo financiero es frecuente que plantee problemas complicados en los cuales, por lo regular, la medicina es amarga. Estas situaciones provienen de factores tales como la pérdida de la fuente de ingreso; un abultado nivel de gasto; endeudamiento excesivo; algún evento inesperado que provocó el colapso patrimonial; o la combinación de las cuatro.

Bajo dicho escenario, es usual postergar la corrección porque implicará un deterioro en el bienestar y tal vez un conflicto familiar. En muchos de esos casos, la tardanza para aplicar la corrección en aras de “no sufrir”, prolonga y hace de mayor magnitud la dificultad financiera que está pasando.

La Real Academia Española incorpora recientemente el término y define la resiliencia, bajo un enfoque psicológico, como la capacidad humana de asumir con flexibilidad condiciones límite y sobreponerse a ellas. En la medida en que las personas logren la resiliencia, tendrán mayor equilibrio emocional ante el estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor facilidad para encarar retos.

Tiene que ver con la inteligencia emocional, en el sentido de saber administrar factores como la frustración, el enojo o el miedo que paraliza, para tomar acciones “valientes” y oportunas con el fin de remediar lo inevitable.

Es como la frase atribuida al filósofo alemán Friedrich Nietzsche: “lo que no te mata te hace más fuerte”. Por eso está vinculado con una visión optimista en el sentido de que todo escollo tiene detrás de sí oportunidades nuevas.

Hay quienes, como Ave Fénix, surgen de las cenizas; como los empresarios que cuentan que después de un quebranto lograron amasar grandes fortunas.

Bajo una óptica de corto plazo hay escenarios que literalmente parecen el fin del mundo, pero que bien manejados pueden salir fortalecidos para pasar a nuevos desafíos. El quedarse estacionado en el problema conduce a dejar de aprender de los errores del pasado y la pregunta esencial sería: ¿Qué hice mal que debo evitar en el futuro?

De hecho, algunas decisiones financieras están relacionadas con la resiliencia, porque en los mercados hay eventualmente pérdidas, de las cuales debe uno sobreponerse para seguir participando.