Opinión

Comienza guerra política,
y el ganador será…

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AMLO.

Inicia el periodo ordinario de sesiones en el Congreso y lo que veremos es el comienzo de una guerra política que no va a parar hasta el día de la elección presidencial.

Vienen los frentes opositores en el Congreso para negarle la sal y el agua al Ejecutivo federal y que al país se lo acabe de llevar la crisis.
A fin de cuentas (de sus cuentas) no se trata de salvar a México en época de turbulencia global, sino de añadirle caos nacional para tener a quién echarle la culpa.

PAN y PRD creen que van a recoger las ruinas del país después de la tormenta que van a provocar. Pero se equivocan: el ganador va a ser AMLO.

La guerra se ve venir desde detalles como el hecho de que los enojados, porque el gobierno se tardó en nombrar embajador en Estados Unidos, se aprestan a negarle el voto en el Senado a Miguel Basáñez.

Y eso que Basáñez no es militante del PRI. Sin embargo es algo peor: es cercano a Peña Nieto.

La polarización política que se construye va a llevar a que en 2018 nos encontremos en sólo dos bandos: el PRI o López Obrador.

El PAN tiene vocación de partido propositivo, pionero de libertades, y se va a embarcar en una aventura de opositor a ultranza que no le queda con su trayectoria en este sexenio ni en los anteriores.

Hoy por hoy el único opositor al gobierno de principio a fin, que tiene las cartas credenciales para presentarse como el “antiPeña”, es López Obrador.

Acción Nacional firmó el Pacto por México a fin de que un gobierno sin mayoría, el de Peña Nieto, sacara adelante reformas del calado de la educativa y la energética.

No tiene credibilidad para presentarse como el partido “antiPeña”, porque el PRI y el PAN han hecho todos los cambios que hemos tenido en política y en economía desde 1988.

Los perredistas se aprestan a entregar el partido a Agustín Basave, quien odia al PRI después de haber militado en él hasta que perdió el poder.

Basave, ya lo dijo, insistirá en la alianza con Morena, o en su defecto con el PAN. No hay matices ideológicos en ese razonamiento, sino bilis, hígado.

De eso se va a tratar en las siguientes semanas y meses: hacer oposición para desbarrancar al gobierno de Peña Nieto.

Los perredistas querrán ser tan radicales como Morena en el Congreso.

Los panistas también. Habrá competencia por mostrarse como los más “antiPeña” frente a la opinión pública.

Y el que va a recoger los frutos de esa locura es López Obrador. Recuérdenlo. Se los dije.

Twitter: @PabloHiriart

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