Opinión

Comida con toque femenino


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Catalina


Catalina

Dirección: Tonalá 87, Roma, delegación Cuauhtémoc

Teléfonos: 6840-9874

Twitter: @catalina_c_t

Horarios: Lunes a miércoles, de 13:00 a 23:00; jueves a sábado, de 13:00 a 2:00; domingo, de 13:00 a 18:00 horas

Precio: $350-500 por persona

Tiempo: Una hora

Compañía: Negocios, amigos, pareja, familia y mascotas

Tarjetas: American Express, Master Card, Visa, crédito y débito.

Conocí Catalina por casualidad. Iba a cenar a un restaurante cercano, pero lo encontré cerrado. Con hambre y desilusionado noté una luz sobre la calle y al acercarme me recibieron con una cálida bienvenida.

Mientras esperaba a mi acompañante me contaron que Catalina es el nombre de la perrita del dueño y que todo el lugar tiene un enfoque femenino: desde la decoración hasta el servicio -la mayoría de quienes atienden el salón son mujeres.

Afortunadamente para todos, nada tiene que ver con el estereotipo de que las mujeres comen ensaladas ligeras, pues el menú es más bien de cocina rústica y sustanciosa.

Le ahorraré su primera elección. Como entrada pida sin temor la morcilla asada con tomates, perejil y huevos de codorniz fritos. La morcilla tiene un sabor ligeramente ahumado que combina muy bien con la frescura de los jitomates y el perejil. A mi gusto, los huevos de codorniz aportan poco al plato, pues es difícil que la yema, por su tamaño, se derrame y se mezcle con los otros elementos, pero es una gran forma de iniciar su visita.

Algo de lo que más me atrajo del menú fue la ensalada de cebada tostada, aguacate y toronja. Es muy rica y fresca, pero, ¡alguien olvidó incluir en la descripción la mezcla de lechugas! Creí que el cereal era la base y la volvería a pedir, por supuesto, pero sin duda no es lo que imaginé al leer el menú.

La crema de camote rostizado, tocino y crème fraîche -crema fresca ligeramente ácida- es muy confortante. Los sabores dulces del camote, la acidez de la crema y los sabores grasosalados del tocino suman para crear un plato que, si no sorprendente, se disfruta mucho.
Como plato fuerte el steak frites es una buena opción. Un filete de res preparado en un buen término medio -se recomienda así para conservar la textura y jugosidad de la carne- con una salsa de pimienta verde fresca que resulta densa y dulce, pero con los destellos de la pimienta. Las papas cortadas a mano tienen una textura hermosa, ligeramente doradas por fuera, pero suaves por dentro.

Lo que me quedó a deber un poco fueron los tuétanos con vinagre de mezquite ahumado. Están bien preparados, pero la cebolla morada era demasiado intensa y robaba el papel estelar al tuétano, al que le faltaba quizás un poco de sal y algún ingrediente que le diera un empujoncito adicional. Están buenos, pero fue quizás mi plato menos favorito de la noche.

Los cocteles valen mucho la pena. Pida recomendación a las chicas.
Lo que cambiaría: ya lo dije, el huevo de codorniz en la morcilla no aporta mucho. ¿Quizás funcionaría mejor un huevo de galllina pochado?

Lo que me faltó: probar el chamorro de cordero braseado que me presumieron como uno de los platos estelares del lugar. Comenzarán a servir desayunos la próxima semana, así que tendré que volver.


Twitter: @ysusi